El de Yamaha abre brecha en el Mundial con Pedrosa, que logró acabar segundo por delante de Stoner
27 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.En fútbol meter tres goles en un partido se denomina hat trick. Desde ayer, ganar en el mismo circuito en tres categorías diferentes recibe el mismo nombre. La nueva denominación es obra de Lorenzo que recibió la bendición de La Catedral en la mayor cilindrada. Había ganado en el circuito de Assen en 125cc. (2004), tenía dos triunfos en el cuarto de litro (2006 y 2007), y le quedaba el último para la colección. Ya lo tiene. El piloto d eorigen gallego volvió a dar un recital y vio otra vez el circuito desde el peldaño más alto del podio. Novena victoria del español que iguala las de Pedrosa y Sete Gibernau en la categoría reina. La segunda plaza fue para el catalán de Honda, mientras que Stoner logró subirse a un cajón por primera vez esta temporada.
El circuito más mítico del Campeonato del Mundo merecía una buena carrera para cerrar el menú de la jornada. Cerca de 100.000 personas en las gradas y 48 grados de temperatura en el asfalto recibieron a los protagonistas de la cita. Vista la progresión de Pedrosa en el warm up quedaba una pequeña esperanza de que alguien le pudiera plantar cara a Lorenzo. Stoner había dicho que si conseguía estar con la cabeza las cuatro primeras vueltas podría pelear. Ambos salieron con el neumático blando atrás para tratar de aguantar el tirón del balear porque tiene más agarre. El de Yamaha optó por el duro, que ofrece mayores garantías a partir del ecuador de la prueba.
Y la carrera comenzó bonita. Como se esperaba, el líder del Mundial arrancó fuerte, pero la salida de Pedrosa fue buena y, tras sortear la presencia de Spies en los primeros compases, consiguió contactar con el mallorquín. De Puniet, segundo en la línea de parrilla, se dejó sus opciones tras apagarse el semáforo en rojo.
Pedrosa aguantó un poco
Poco después Stoner también alcanzó la estela de los primeros. Parecía que algo había cambiado con respecto a anteriores citas. Todo fue un espejismo. La pizarra de Lorenzo comenzó a funcionar en el muro y cuando éste alcanzó la velocidad de crucero no hubo disputa. Comenzó a tirar y se los quitó de encima sin que ninguno pudiera plantarle batalla. Abrió un hueco superior a un segundo y todo se estabilizó. Poco después Pedrosa también cogió una cierta ventaja sobre el australiano -que tuvo problemas con la bomba del aceite- y la carrera estuvo lista para sentencia.
A falta de seis vueltas, el realizador de televisión comenzó a centrarse en la disputa por la cuarta plaza en la que estaban inmersos Spies, De Puniet y Dovizioso, señal inequívoca que, salvo error, los tres puestos del cajón estaban asignados. Sólo fue cuestión de tiempo para que se confirmara que ayer Lorenzo tampoco tenía rivales. Pedrosa se mostró satisfecho por la segunda plaza tras un «desastre de fin de semana». El de Ducati también tenía la sonrisa en la boca por estrenar palmarés esta temporada.
Y Lorenzo volvió a saborear las mieles del triunfo. Ha entrado en el grupo de elegidos (entre los que se encuentra Rossi) que consigue tres victorias en otras tantas cilindradas. Fue su trigésimo triunfo en el Mundial (Pedrosa tiene 32 y el de Tavullia 104) y es más líder que nunca. Qué más puede pedir.
Los 47 puntos que tiene Lorenzo sobre Pedrosa después de seis grandes premios recuerdan a los 48 que Rossi tuvo sobre el japonés Tohru Ukawa en 2002 o los 47 que sacó al español Sete Gibernau en 2003. Sin duda, el Mundial parece ser cosa de uno solo. Jorge Lorenzo se está mostrando como un sólido líder y aspirante a suceder a Rossi.