El benjamín de los banquillos

Dispuesto a batir récords de precocidad en el fútbol, este gallego que dirige equipos desde los 19 años se hará cargo del Villaralbo


redacción/la voz.

A sus veinticinco años, el gallego Rubén de la Barrera (A Coruña, 1985) está dispuesto a hacer historia en el fútbol. Pero no como suelen hacer (o intentar) la mayoría de los deportistas de su edad, pisando el césped, sino sentado en el banquillo. En un alarde de precocidad, el ex jugador del Ural, Orillamar y Victoria (de forma efímera, pues colgó las botas definitivamente con dieciocho años) ha fichado por el Villaralbo (sexto clasificado del grupo octavo de Tercera División), para ser el entrenador de la primera plantilla del club zamorano.

De la Barrera lleva la táctica en la sangre. Familiar cercano suyo es Luis Ucha, que desde el pasado mes de noviembre es el presidente del Comité Gallego de Entrenadores. Pero Rubén ha seguido otro camino, más bien un atajo, que le ha llevado a abandonar los estudios de INEF que había comenzado y le trasladó directamente a los banquillos en tiempo récord. Desde hace dos años goza del título de entrenador de categoría nacional de fútbol y un máster en dirección de equipos de fútbol auspiciado por la Universidad de Murcia.

Asume que un ascenso tan vertiginoso es contrario al arraigo. «Llevo una vida errante, he de buscarme la vida si quiero dedicarme a esto», resume. Con este motivo, a equipo por año, pasó del Ural (donde entrenó a los benjamines y colaboró con el equipo juvenil con diecinueve años y dirigió la escuela del club coruñés, tutelada por el Barcelona) al Arteixo juvenil (con veintiún años, fue campeón de Liga y Copa).

Desembarcó después en el Montañeros juvenil de División de Honor (en su primera temporada) para sentarse después en el banquillo del equipo de Liga Nacional del club blanco.

Sus éxitos con la pizarra en la mano llamaron la atención de clubes de todas las categorías del fútbol español. Andalucía lo reclamó para un proyecto de cantera, otro equipo sumó un interés parecido, tres equipos madrileños engrosaron la lista de candidatos y finalmente dedicó el pasado año al intercambio de información con entrenadores, captación de jugadores e informes de equipos rivales para un club de Segunda. Ahora regresa a los entrenamientos. «Quiero extraer calidad de la gente que me rodea», dice el gallego como honesta declaración de intenciones.

Raúl Caneda

El Villaralbo participa en el mismo grupo de Tercera División en el que el Burgos, rival del Fabril en la fase de ascenso a Segunda B, resultó campeón. «Mi edad puede generar controversia, pero nunca estrés. Actitud y aptitud pesan más que la edad», propone. «No me asusta, el cargo otorga poder, pero la autoridad te la dan los conocimientos», asegura.

Y sus fuentes de sabiduría deportiva son diversas. «El gallego Raúl Caneda me parece una de las más importantes, de hecho he estado una semana estudiando sus entrenamientos con Juan Manuel Lillo en el Almería», explica el futuro técnico del Villaralbo. Presenciales fueron también los aprendizajes que tomó Rubén de la Barrera del portugués José Mourinho, en su etapa en el Oporto. «Admiro su minucioso método de trabajo y el estudio pormenorizado que realiza de todos los factores que afectan al fútbol», añade. Otros nombres a tener en cuenta en el bagaje del coruñés: Óscar Cano (Poli Ejido), Xesco Espar (ex entrenador del Barcelona de balonmano) y Josep Guardiola.

Más gallegos podrían acompañar al joven entrenador coruñés en su nueva etapa en el Villaralbo, que arde en deseos de comenzar. De hecho, desde su ciudad natal ya tutela la elaboración de la plantilla que dirigirá en unas semanas.

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