Lección para el «maestro» Benítez

DEPORTES

El Atlético supera de principio a fin a un Liverpool que acusó su falta de referente en punta y su ajada defensa

23 abr 2010 . Actualizado a las 02:44 h.

Torres es mucho más importante que Agüero en su equipo y el Atlético de Sánchez Flores es mil veces mejor que el Liverpool de Benítez. Esa fue la doble enseñanza que dejó una noche de fútbol en el Calderón, saldada con el repaso colchonero a un pobre equipo inglés al que solo queda el consuelo del corto botín que sacaron los del Manzanares. La grada de The Kop tira mucho y a ello deberán encomendarse los de Anfield, a falta de juego alguno, si pretenden ser finalistas de la Liga Europa. Al Atlético le bastará con repetir el aseado ejercicio defensivo de ayer y volver a poner las escasas ocasiones de gol. Si es cierto que Sánchez Flores aprendió algo de Benítez, ayer quedó claro que, con mimbres semejantes, el alumno ha superado al maestro.

El madrileño exiliado en Liverpool luchó lo indecible, amparado por la hasta hace poco incondicional hinchada red , para que los dirigentes del club dejaran en sus manos la parcela de fichajes. Más de setenta contrataciones después, las cifras cantan: no se salvan ni el 10% de las adquisiciones de los últimos seis años. El ejemplo más claro está en el lateral zurdo: Benítez ha fichado siete jugadores para ese puesto, pero ayer era un central como Agger el que defendía la banda izquierda de su equipo.

En la opuesta ejerce Glenn John­son, prometedor internacional inglés contratado el pasado verano por casi treinta millones de euros para suplir a Arbeloa, vendido por cuatro al Real Madrid. El de las trenzas estaba ayer fuera de sitio cuando Jurado se coló por su esquina y echó una carrera a Carragher. Los 32 años pesaron en las botas del central que vio al rival pasar de largo y centrar medido para la llegada en solitario de Forlán.

Gol esperpéntico

Era un remate fácil, pero el uruguayo viste de rojiblanco. El cabezazo se quedó en un toque con el hombro que dejó la pelota muerta. A Reina le dio tiempo a tapar portería, pero el delantero alcanzó a chutar con la zurda en semifallo. El balón se dirigió manso hacia la red tras tocar en el meta. Sin embargo, la velocidad de la bola no parecía suficiente para salvar el último intento de Carragher. El central culminó el esperpento pateando el aire sobre la misma línea de gol y el cuero entró llorando. Ocho minutos y un tanto con sabor colchonero.

El partido se abría pronto y se cerraba casi al mismo tiempo. El Atlético dio por buena la renta mínima y, salvo los arreones del eléctrico Ujfalusi, se dedicó a controlar sin problemas. Quique no dispone de más medios que Rafa, aunque en su caso no sea culpable de la escasez de mimbres, pero bastó con el veloz Perea para reducir a la nada a Kuyt. N'gog ya se tapaba el solito. El joven galo no sirve a día de hoy ni para caricatura de Torres y, sin el Niño y con Gerrard fuera de forma, el Liverpool no es nadie.

La segunda parte puso además de manifiesto el fraude Aquilani. Benítez lo vendió como el relevo de Xabi Alonso y justificó con las lesiones sus ausencias en cada once. Pero ayer el italiano estaba hecho un pincel en el banquillo del Calderón mientras el choque abundaba en el bostezo y los dos equipos sostenían su receta baja en ideas para el mediocampo. Mascherano y Leiva se medían a Assunçao y Raúl García. Hasta Jurado se autoexilió a la banda para encontrar un rincón desde el que crear.

No es de extrañar que lo más interesante saliera de las manoplas de Reina, que respondió espectacular a una volea de Simão. El portero atajó después un tiro lejano de Ujfalusi y cuando volvió a hacer pie negaba con la cabeza. Qué lejos quedan aquellas finales de Champions. Y a la tabla de salvación de la Liga Europa se han agarrado con más fuerza los del Calderón.