Juan Domínguez sufrió la intensidad del partidillo, del que se retiró con molestias

La Voz

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El Deportivo ha vuelto a ser en las últimas jornadas un equipo «blandito», que es como Lotina denomina a los equipos poco pícaros en las faltas. Los futbolistas asumen que hay que hacer más faltas de las llamadas tácticas, y a entrar duro, pero sin violencia, y ayer se aplicaron a ambas tareas en el partidillo disputado en Riazor. El canterano Juan Domínguez no pudo concluir el partidillo por «molestias poco importantes» en el tobillo derecho, según el club. El jugador dijo que le duele al hacer algunos gestos. Además, recibió varias entradas contundentes, porque la sesión fue de alta intensidad en ese sentido, y llegó a pedir protección al improvisado árbitro, Ribera. Antonio Tomás habló de esa intensidad al acabar el entrenamiento: «Creo que todos somos conscientes de que la intensidad en los últimos partidos no ha sido buena, en los entrenamientos estamos intentando cambiarlo, hoy [por ayer] se ha visto y esperamos que también se vea el domingo. Si somos capaces de hacer faltas a los compañeros, por qué no vamos a poder hacerlo con los rivales», se preguntó. «Supongo que todos estamos deseando al menos no ver lo que hemos visto en las últimas jornadas, en las que hemos estado mal y todos los sabemos. Tenemos ganas de cambiar la imagen, de ganar al Racing y dar una imagen positiva. Creo que veremos un equipo aguerrido», añadió el cántabro. En el partidillo también hubo un intercambio de palabras entre Sergio y Bodipo, que jugaban en distintos equipos. Rápidamente los llamaron a la calma Ribera y Colotto. El catalán y el sevillano salieron charlando amigablemente del césped.