El año de la Pulga no acaba nunca

DEPORTES

El Barça encerró al rival, sorprendentemente agresivo, en el primer tiempo y el segundo se convirtió en un trámite

07 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La nueva historia del balompié puede comenzar a escribirse con el 2009 como eje. Habrá un antes de Messi y un después de Messi. El argentino, ganador el año pasado de todo tipo de títulos, individuales y colectivos, ha decidido prorrogar su racha al 2010 y ayer volvió a exhibirse para meter al Barça en semifinales de la Champions.

El Arsenal dimitió desde el principio de su presunta apuesta por el fútbol espectáculo y se convirtió en un equipo vulgar empeñado en tumbar al rival a patadas y aprovechar la impresionante velocidad de Walcott para pescar alguna contra. Con la irrefutable coartada de la legión de bajas, Wenger olvidó que necesitaba remontar un empate con goles y el Barcelona volvió a encerrar a los gunners en su área, como en el arranque del encuentro de ida. Sin embargo, la táctica estuvo a punto de salirle bien al técnico francés: en una contra originada con una pérdida de balón de Milito, Walcott apareció imparable para dejarle la bola a Bendtner. El danés marcó desde el suelo a la segunda, tras rechazar Valdés su primer intento.

Pasaba poco más de un cuarto de hora del inicio del choque y el Arsenal ponía la eliminatoria de su lado, instalando el miedo en el cuerpo culé. Pero de inmediato apareció el principal exorcista de los males del Barça. Messi, que ya había avisado con dos de buenos disparos, irrumpió solo tres minutos después del tanto visitante para equilibrar de nuevo el marcador. Aprovechó un regalo de Silvestre, al que Wenger había indultado por sorpresa tras una temporada condenado al ostracismo.

Optó el técnico francés por alistar a su compatriota como central, temiendo que los años y la falta de velocidad le pesaran en exceso a Campbell al enfrentar el temible poder ofensivo local. Silvestre fue un mal remedio: realizó un pésimo despeje que dejó el balón en los pies de Messi. El 10 soltó un zurdazo desde la frontal que Almunia ni siquiera acertó a oler.

Fue el comienzo de un recital impresionante. Antes del descanso, la Pulga ya había firmado un triplete. El 2-1 lo hizo aprovechando un balón suelto dentro del área visitante y el tercero de su cuenta particular, con una gran vaselina tras un buen pase entre líneas de Keita. A la figura culé le sentó especialmente bien la presencia de un Bojan que abrió numerosos huecos con su movilidad.

El Arsenal se fue al descanso con la eliminatoria completamente perdida, tras renunciar a su juego (llevaba 13 faltas, por 18 en todo el partido de ida). En la segunda parte, los de Londres sí jugaron más, pero era tarde para otra cosa que no fuera el cuarto de Messi. Un tanto de bandera, con tres rivales besando el césped, para cerrar un día más en el año de Messi.