Más que partido, el del Calderón fue un amago. Quizá el más fácil de ganar para este irregular Atlético que batió (3-0) a un Deportivo que va a menos de manera alarmante. Menos mal que la Liga entra en su tramo final y los 42 puntos vienen a significar una carta de residencia en Primera para la próxima temporada. Lo de anoche, mejor olvidarlo, sobre todo el segundo tiempo en cuyo período el Deportivo fue una sombra del equipo que sus seguidores quieren ver. Tanto fue así, que al Atlético se le permitió poner un 3-0 en el marcador y que su entrenador retirara voluntariamente del terreno a Agüero y a Forlán, reservándolos para el jueves, contra el Valencia.
Decíamos ayer que los de Lotina, si aspiraban a conseguir algo, deberían batirse de firme desde el comienzo. No fue así, sino todo lo contrario, permitiendo al equipo madrileño corregir sus fallos, que fueron abundantes en el primer tiempo, y enmendarse en el segundo hasta ese resultado inesperado por ellos mismos. Y así le va al Dépor en una penosa segunda vuelta.