Hamilton vuelve al lugar del crimen

Fue sancionado por mentir en el último Gran Premio de Australia y dice que eso lo hizo más fuerte


Lewis Hamilton regresa al lugar del crimen. Se reencuentra este fin de semana con el Gran Premio de Australia. Vuelve a Albert Park, el escenario de aquella mentira que le supuso ser sancionado el año pasado. Y el británico encara esta circunstancia agarrándose a la filosofía de Nietzsche, asegurando que gracias a aquella descalificación es más fuerte. «Yo no considero que esa haya sido una mala experiencia, ha sido un paso más en mi vida y he aprendido de ello», señaló.

El capítulo más turbio de la trayectoria del piloto de McLaren tuvo lugar en el 2009 en Melbourne. Nacía el Mundial y, con él, la polémica. La escudería británica cometió un error de bulto y después trató de taparlo con una mentira. En la última cita australiana, Hamilton acabó cuarto, por detrás de Jenson Button, Rubens Barrichello y Jarno Trulli. Pero su equipo jugó la carta de los despachos para ganar un puesto. Porque el italiano había adelantado al inglés con el coche de seguridad en el circuito, algo prohibido. Sobre el papel era lógico que McLaren recuperara el podio. Y los comisarios así lo decidieron.

Orden para ceder

Pero más tarde la Federación Internacional del Automóvil (FIA) descubrió que detrás de la maniobra de Trulli se escondía un fallo de McLaren y una mentira. El italiano se salió de la pista y Hamilton lo superó. En su escudería creyeron, equivocadamente, que se trataba de una maniobra irregular al ser realizada con el safety car en el trazado. Y le ordenaron a su piloto que cediera su plaza a Trulli. «Lewis, tienes que dejar pasar al Toyota ahora», fue la consigna. «Casi llegó a pararse. Me dio permiso para adelantarle. No podía hacer otra cosa», explicó entonces Trulli.

En un primer momento, tanto Hamilton como David Ryan, jefe de equipo, negaron ante los comisarios y ante el director de carrera que hubiera existido tal instrucción. Pero la transcripción de la conversación radiofónica mantenida por el inglés y los responsables de McLaren no dejaba lugar a dudas. La FIA descalificó al piloto y a su equipo del gran premio y volvió a situar a Trulli en el podio australiano. Entonces llegó la expiación pública de Hamilton, que pidió perdón por su comportamiento.

Sin mánager

El británico recordó ayer que se juega la vida constantemente y que prefiere no recurrir más al pasado para mirar hacia delante. Por eso espera olvidar «la mala salida de Bahréin» y mejorar el domingo en Australia. Otro de sus objetivos en el horizonte es encontrar mánager. Porque sigue sin representante desde que decidió prescindir de los servicios de su padre Anthony, el hombre que había trazado el camino del campeón del mundo. Al parecer, son muchos los que se postulan para conducir la carrera de la piloto. Y, entre ellos, ilustres del motor como Mika Hakkinen.

«He recibido muchas propuestas, pero la verdad es que no tengo ninguna prisa para decidirme», comentó el propio Hamilton. Bernie Ecclestone le sugirió que no contratara a nadie. El patrón de la fórmula 1 recordó que el austríaco Gerhard Berger ganó grandes cantidades de dinero sin la gestión de ningún representante.

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