Hoy, en Riazor, apertura de la 25.ª jornada de Liga, partido que ofrece similitud con el último jugado en campo coruñés entre el Deportivo y el Xerez, equipo que entonces llegó con el sueño, más que esperanza, de llevarse los puntos que le permitirían seguir soñando. El caso del Tenerife no es igual, pero sí muy preocupante. Para comprender su gravedad basta con echar un vistazo a la tabla en donde los tinerfeños aparecen de penúltimos, a cuatro puntos del Zaragoza que, a pesar de ganarles hace poco, camina mirando para atrás por el temor de que el Tenerife o el Valladolid le den alcance.
El Deportivo, sin dejar de dar bandazos, es un equipo que navega sin apuros porque esos 38 puntos valen su peso en oro y permite a los de Lotina afrontar los partidos con relativa tranquilidad, sin esos agobios que sentirá el rival esta tarde desde que el balón empiece a rodar en Riazor, campo en donde el Dépor defiende con oficio y no desmaya en sus repetidos intentos por encontrar el gol, algo que jugando en casa aparece con más frecuencia.