Las botas malditas de Angulo

Pedro J. Barreiros

DEPORTES

El lateral colombiano del Dépor guarda en su taquilla los borceguíes que calzaba cuando se rompió la rodilla izquierda, pero aún no se los ha vuelto a poner

23 feb 2010 . Actualizado a las 12:45 h.

Angulo vuela hacia su completa recuperación. Acaba de iniciar la tercera semana de carreras y ejercicios para poner a punto su rodilla izquierda, la que se destrozó en noviembre, durante el partido de su debut en Riazor, la vuelta de la primera eliminatoria copera frente al Murcia. En estos días volvió a calzarse las botas de fútbol para completar algunos ejercicios y, según dice, el gesto le ha valido para recuperar las sensaciones propias del futbolista.

Pese a las ganas, el colombiano no ha vuelto a ponerse las que llevaba aquella fatídica noche. «Las tengo en el vestuario, pero aún no las he puesto. ¿Superstición? No, yo en eso no... si es que hubieran sido las botas, pero... no, no, me las volveré a poner cuando me toque ponérmelas y ya está», afirma al tiempo que añade que no les guarda rencor: «No, no, nada de eso. Con esas o con otras, o en zapatos me hubiera pasado igual».

Aún no ha tocado balón con su pierna izquierda. «Para eso todavía falta. Tenemos que primero comenzar a correr, que es lo primordial, ir mejorando la corrida, los gestos propios del fútbol, de tener que frenar, saltar y volver a arrancar. Y estamos primero en eso», señala. Aunque el objetivo está claro: «Hablo mucho con Filipe y él piensa lo mismo, que esperamos estar todos juntos para la última jornada en San Mamés. Sería muy bonito para nosotros y para la parte médica y para los compañeros, que siempre han estado ahí: terminar la Liga con todo el grupo completo».

Con Filipe

La relación entre los dos laterales zurdos del Dépor se ha estrechado desde que padecen lesiones de larga duración. El brasileño se rompió el peroné a finales de enero y acude a diario a tratarse con los fisioterapeutas. «Verme correr le motiva. Estamos muy ilusionados con volver a jugar esta temporada y de suceder sería algo muy especial para los dos, saber que no solo compartimos la recuperación, que él me dio ánimos a mí y que ahora me toca dárselos a él, sino que terminamos los dos en el mismo campo», explica, al tiempo que admite que el apoyo que se brindan mutuamente se convierte en la mejor terapia para superar sus dolencias. «Hablamos mucho, cuando estamos juntos y también por teléfono. Me cuenta cómo se encuentra, sus sensaciones y yo le digo las mías, que cada vez son mejores. Quedamos para ver el partido contra el Espanyol y seguramente volveremos para el del Villarreal», afirma.

El gesto de Angulo se endurece cuando se le pregunta por la marcha de las negociaciones para su renovación. «Hay un buen grupo, nos queremos y sería muy bonito seguir, pero todo es con paciencia. Si al final no se puede, hay que seguir trabajando igual», indica.