Hace dos semanas comentábamos que, junto a Federer, hasta cinco candidatos tenían posibilidades de victoria en Australia. Nos referíamos también a la importancia del estado físico en el primer Grand Slam del año: las lesiones descartaron a tres de ellos: Nadal, Del Potro y Djokovic. Las dudas que teníamos con el cuarto, Davydenko, en cuanto a sus problemas con un torneo a cinco sets se confirmaron en su partido con el suizo. El ruso perdió en cuatro mangas tras ir ganando por 6/2, 3/1 y 30-0. De los cinco, solo Murray alcanzó la final, que puso de manifiesto una vez más, que cuando Roger está equilibrado es sin duda el mejor.
Murray pudo ganar el tercer set, pero las sensaciones de sus gestos denotaban incapacidad para jugar a tope otros dos más. Es uno de los muchos tenistas que en los últimos tiempos han trabajado en los gimnasios, aumentando su masa muscular para maximizar su potencia. Pero tras los prolongados esfuerzos que requiere un Grand Slam, siempre aparece la figura longilínea de Federer, desplazándose por la pista como un bailarín, golpeando con una técnica exquisita que economiza esfuerzos, y con una aceleración que proporciona una velocidad a su juego que demuestra lo innecesario de aparatosas musculaturas.
Extraordinario el helvético, y un torneo positivo para el británico, que sigue mejorando su carácter, con grandes momentos a lo largo de la quincena, y que sale de Melbourne más hecho. Cilic ha sido la sorpresa y un nuevo nombre a seguir. Y excelente para el tenis femenino la vuelta de Henin, la confirmación de las chinas y la admirable trayectoria de las Willians ( chapeau ante Serena), que lo rescatan de la mediocridad de los últimos tiempos. También me gustaría resaltar un detalle: ¿se han fijado la dependencia de casi todos los jugadores destacados de sus familiares? El tenis tiene un gran desgaste psicológico, en el que el equilibrio mental del jugador es la base de su rendimiento, y el sentirse arropado familiarmente se está convirtiendo en una necesidad para la mayoría. Buen torneo como comienzo de año, y un deseo; que Rafa y los demás superen sus lesiones, para asistir a una temporada apasionante.