El conjunto merengue lamenta llegar con ocho bajas a un estadio tan hostil, pero su rival solo tiene dos menos
30 ene 2010 . Actualizado a las 22:18 h.El 3 de octubre de 1992 la historia del Dépor dio un vuelco. El Real Madrid se colocó 0-2, como estaba previsto; pero los de Arsenio se saltaron la lógica y remontaron hasta el 3-2. Como el puñetazo que da George McFly a Biff en Regreso al futuro, aquel golpe victorioso cambió el destino para siempre. Antes del partido había mucho deportivista-madridista, pues era habitual entonces combinar ambas filiaciones, pero tras aquella jornada memorable todo cambió. Había nacido el Superdépor. A Coruña ya solo tenía un equipo, y ya no era perdedor, sino ganador. Como si le hubiese caído un hechizo encima, el Real Madrid empezó a coleccionar frustraciones en Riazor a partir de aquella noche. Es cierto que los blancos ganaron a los coruñeses el Teresa Herrera de 1994 (0-1), pero su último triunfo oficial en A Coruña data del 2 de noviembre de 1991 (0-3 en Liga).
El equipo de Lotina ha sido consecuente esta temporada con dos de las más arraigadas tradiciones históricas del club: perder en Valladolid y Mallorca. Así que, ahora para bien, le toca continuar hoy otra racha, la favorita de la afición, la que inició el Superdépor en 1992. De anécdota tacharon ayer el dato estadístico Lotina y Valerón. No lo ve así la afición coruñesa, para la que esta serie contra los merengues es motivo de orgullo; para muchos, incluso tiene más valor que el par de Supercopas que lucen en las vitrinas. Ser la bestia negra del Real Madrid es como un título nobiliario.
Quién lo iba a decir en los setenta y ochenta, cuando, con el Dépor en Segunda, el equipo blanco era el único que llenaba el municipal coruñés en los Teresa Herrera. Aquel Bernabéu a la gallega es desde 1992 un campo hostil. Y casi una garantía de fracaso: Raúl, Guti y Casillas, hoy presentes, llevan 8, 7 y 5 derrotas, respectivamente, en Riazor.
Sin cautelar
Necesitan ganar esta noche los blancos si quieren seguir al rebufo del Barça, pero vienen con ocho bajas. A Cristiano no le concedieron la cautelar y Garay, Lass, Gago, Diarra, Van der Vaart, Higuaín y Pepe están lesionados. Para completar la lista, Pellegrini citó a los canteranos Mosquera, Mateos, Rodrigo y Raúl Ruiz. Ante las ausencias, el chileno reconstruye el equipo: Sergio Ramos al centro de la defensa, Arbeloa a la derecha y Marcelo al lateral zurdo. En la medular, Granero por Lass. Y Raúl, que en su carrera solo ha marcado un gol liguero en Riazor, volverá a ser titular.
Lotina también tiene bajas. Seis, dos menos que Pellegrini: Filipe, Guardado, Sergio, Mista, Lassad y Angulo. Pero recupera a Riki y a Aranzubia. Y espera que los tocados Lopo y Bodipo puedan jugar. A Filipe lo suplirá Manuel Pablo, lo que sitúa a Laure en la banda derecha de la defensa, que completarán Colotto y Lopo. Juca y Antonio Tomás formarán el doble pivote. Unos pasos más adelante estarán Juan Rodríguez, por la derecha, y Pablo Álvarez, por la izquierda. El enganche será Valerón y en punta actuará Adrián.
Técnico y jugadores apelan al espíritu solidario, al orden defensivo y a la concentración para seguir con la racha. Mientras, la afición vuelve a echar el hechizo de Riazor, que se llenará.