«Pensé que me saltaba el corazón»

X.?R. Castro

DEPORTES

Jacobo Campos recuerda el angustioso episodio de arritmia que vivió en Coruxo, «con las pulsaciones altísimas» y con los precedentes del fútbol en su mente

05 ene 2010 . Actualizado a las 11:56 h.

El drama sobrevoló el campo de O Vao el pasado domingo. Después de los episodios de Puerta y Jarque y de las últimas noticias del sevillista Sergio Sánchez, el fútbol aficionado gallego también se vio salpicado por las enfermedades del corazón que afectan a los deportistas. «Pensé que me saltaba el corazón, que me iba a pasar algo», comenta después de pasar el susto Jacobo Campos, un vigués trotamundos del fútbol que vio como su corazón latía más rápido y más fuerte que nunca mientras defendía los colores del Coruxo ante el Verín. Se asustó, recordó los últimos acontecimientos y pensó en lo peor. «Nunca había estado tan acelerado, no me daban cogido las pulsaciones», comenta el día después mientras espera por unas pruebas que le descarten cualquier cardiopatía que lo pudiera alejar del fútbol.

Formado en el Celta, en donde llegó incluso a debutar en Primera División, Jacobo Campos Piñeiro (Vigo, 1981) vivió el domingo una situación inesperada por completo. Todo sucedió al inicio del segundo tiempo. «Cuando volvimos al campo tuve una pequeña taquicardia pero no le di importancia». Fue un primer aviso que se recrudeció diez minutos después. En grado superlativo. «Noté el corazón muy acelerado. No era nada normal y comencé a asustarme por todo lo que se está comentado de este asunto. No era capaz de tomarme el pulso, pero tenía unas pulsaciones altísimas». Ni él ni nadie acertaba a medir las pulsaciones. El único que se aproximó fue Miguel Ángel Domínguez, el segundo entrenador «que me dijo que podían estar entre 180 y 200».

Además no le daban bajado, ni en reposo. Porque tras avisar de su indisposición al cuerpo técnico, salir del campo y postrarse sobre la hierba a la altura de los banquillos, el corazón seguía latiendo a cien por hora. «No había manera. La primera vez fue un segundo, pero la segunda no había manera de que bajaran las pulsaciones. Pensé que se me salía el corazón», recuerda ahora mucho más sosegado.

Su salida del campo quedó reflejada en el acta en el minuto 72 pero la ambulancia medicalizada no llegó al campo hasta instantes después de finalizar el partido. Un detalle sin importancia ahora, pero que pudo ser capital en el peor de los casos. Sus padres presenciaron toda la situación en directo.

De O Vao fue trasladado al centro médico Povisa para someterse a un electrocardiograma y un análisis que descartaron inicialmente cualquier tipo de enfermedad del corazón. Incluso los médicos le comentaron que la indisposición pudo ser debida a un corte de digestión, un dato que no comparte el jugador. «Terminé de comer tres horas antes del partido y comí pasta como todos los domingos. No creo que me afectase la comida».

Por eso ayer, sin dejar pasar el tiempo, decidió ponerse en manos de especialistas para despejar dudas a lo largo de la semana. El objetivo es vestirse de corto el próximo domingo para recibir al Ourense, pero siempre que las pruebas descarten cualquier tipo de riesgo. «Llevo jugando al fútbol desde niño y como profesional desde los 18 y nunca me había pasado nada igual. Lo primero que quiero es quitarme esta preocupación de encima. Parece que no existe ningún problema y que podré seguir jugando, pero quiero que me lo diga un especialista». Los últimos acontecimientos han sensibilizado al mundo del fútbol, máxime cuando de vive una situación así en primera persona.