Cristiano abre la puerta de octavos

D. Valera

DEPORTES

09 dic 2009 . Actualizado a las 17:38 h.

El Real Madrid salió más que airoso del infierno marsellés. Los blancos lograron la victoria (1-3), el pase a octavos como primeros de grupo y la reconciliación de Cristiano Ronaldo con sus compañeros y afición. El extremo portugués marcó dos goles y cuajó un partido completísimo. El conjunto de Deschamps decepcionó con un juego físico y sin ideas.

El equipo blanco no jugó con la misma fluidez y triangulación que ante el Barça o el Almería. Tampoco le hizo falta. Los de Pellegrini mantuvieron una buena concentración defensiva, aguantaron el empuje rival y definieron con su pegada. El técnico chileno apostó por Higuaín en lugar de Benzema. El delantero galo, conocedor del Velodrome, donde marcó tres goles con el Lyon, sumó su tercer choque consecutivo desde el banquillo.

El Madrid esperaba un arranque frenético del Marsella y apostó por quitarle la pelota. Los merengues salieron concentrados y sin asustarse por la presión rival, conscientes de que la mejor manera para desactivarla era la posesión del balón. La estrategia funcionó a la perfección.

Además, Ronaldo se encargó de poner todo a favor. Con decisión lanzó una falta a 30 metros de la portería que se coló como un obús en la portería marsellesa. Un golazo que aparcaba polémicas. Todos los madridistas lo celebraron con el portugués.

A raíz del gol, los locales tuvieron unos momentos de zozobra. Lass se hizo el dueño del centro del campo y los arietes galos, Brandao y Niang, estaban desaparecidos. Todo iba demasiado bien. Pero a los diez minutos la fuerza africana se hizo presente. El lateral nigeriano Taiwo superó a Sergio Ramos en la banda como si fuera Usain Bolt. Su centro fue rematado infructuosamente por Niang, y Albiol despejó al área, donde Lucho González esperaba con la caña para fusilar a Casillas.

El empate dio alas a los franceses, que entonces se comportaron como se esperaba. Presión, lucha en el centro y poderío físico. La potencia de Niang y Brandao puso en serias dificultades a la zaga de Pellegrini. Sergio Ramos era superado una y otra vez por la banda y hasta un jugador de la envergadura de Pepe se encontró en aprietos en más de una ocasión. Pero el central portugués no se arrugó, pese a sufrir una brecha al chocar su cabeza con la de Niang.

El partido era muy intenso, ambos equipos estaban muy acelerados y las imprecisiones eran constantes por la precipitación de los dos conjuntos. El más activo en el Madrid era Cristiano Ronaldo. Con gran movilidad, aparecía por cualquiera de las bandas. Los marselleses solo le paraban a base de faltas. El luso pudo marcar el segundo, pero su cabezazo se estrelló en el palo, e Higuaín y Ramos no acertaron con el rechace.

Al contraataque

Tras la reanudación, el Madrid decidió esperar atrás y buscar las contras con la vertiginosa velocidad de Cristiano Ronaldo. Sin embargo fue Albiol, tras un córner, quien adelantó a los blancos con un tiro raso junto al palo. El tanto fue un jarro de agua fría para los locales, cada vez menos convencidos de lograr la gesta. Casillas les regaló una oportunidad para reengancharse al partido al cometer un claro penalti sobre Niang, que además se retiró lesionado.

Lucho González ejecutó la pena máxima y lanzó al larguero. Con su fallo, condenó al Marsella a la Liga Europa. Con el partido controlado, Pellegrini dio entrada a Benzema y Raúl. Los locales bajaron los brazos y permitieron que Cristiano anotara el tercero tras salir favorecido de un choque con el meta rival. Y el partido no tuvo más historia. El Madrid está en octavos y jugará la vuelta en casa.