Al Madrid le gusta el riesgo

DEPORTES

Quizá el chaval es un fenómeno y solo tiene mala suerte. Ayer hizo el gol de la jornada; el mejor de lo que va de temporada seguramente. Pero estaba en fuera de juego. Con el tacón consiguió cazar el centro raso de Granero y poner la bola por encima del portero. De no ser por el banderín en alto, la acción habría compensado de sobra el par de balones perdidos en controles fáciles y la clarísima ocasión fallada a la que sigue saliendo por partido.

Al final todo resultó intrascendente, porque el Madrid ganó y es nuevo líder de la Liga y la figura del encuentro habría sido Toño por mucho que hubieran remado Benzemá y los demás futbolistas sobre el campo. Pero el francés perdió la ocasión perfecta para justificar su borrachera de minutos. La condición de fijo en el esquema de Pellegrini. Difícilmente volverá a medirse a una defensa (y a un equipo) tan blandita como la del Racing.

Doble error arbitral

El Madrid dominó a su antojo a un equipo incapaz siquiera de presionar la salida del balón. El encuentro acabó 1-0 porque nadie exigió más goles; y cuando pudieron llegar, se equivocó el juez de línea, a razón de una vez por bando. En la primera parte, se comió un penalti a Benzemá; en la segunda, anuló un gol legal a Canales en lo más parecido a una ocasión de los visitantes. El empate habría sido un premio excesivo a la falta de ambición de los de Santander, pero serviría al menos de castigo a la indolencia blanca.

Los de casa hicieron media hora de muy buen fútbol, con el triángulo Xabi Alonso - Kaká - Granero controlando el juego por completo. Leyó perfectamente Pellegrini la inoperancia de la medular racinguista y no alistó pivotes defensivos puros. Lacen y Colsa jamás crearon nada. El Madrid marcó -aprovechó Higuaín un centro de Garay tras un rechace-, mandó dos balones al palo (Xabi y Arbeloa) y asistió al recital del portero visitante.

Toño le sacó dos a Kaká, una de ellas de la escuadra; le quitó un balón de las botas a Benzemá y resolvió, impresionante, un mano a mano con Higuaín. Enfrente, Casillas solo tuvo que hacer media parada. El resto de ocasiones santanderinas acabaron muchos metros por encima del larguero. Por lo visto ayer en el Bernabéu, no parece que el banquillo fuera el origen de los problemas del Racing. Con Mandiá o con Portugal, el equipo carece de centrales solventes, organizadores de mínimas luces y rematadores para las pocas ocasiones que genera.

El día perfecto para abusar de un rival mediocre. Así lo entendieron Drenthe y Marcelo, que ganaron crédito para la banda izquierda. Lo vio Higuaín, que sumó puntos, y se lo perdieron Benzemá y Raúl, que últimamente aporta tanto en el campo como en el banquillo. Lo disfrutaron algunos y lo desperdició el equipo, complicándose hasta el extremo la que pudo ser una goleada balsámica. Al Madrid le gusta el riego.