Alejandro Gómez pone en funcionamiento un nuevo club dirigido a entrenar y a asesorar gratis al reguero de deportistas que participan en las carreras populares
16 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.De mejor atleta de gallego de todos los tiempos a entrenador de los aficionados anónimos. Una especie de preparador de los menos favorecidos en el mundo del atletismo moderno. Algo que tan solo podía estar a la medida de Alejandro Gómez (Zamáns, Vigo, 1967).
El vigués ha comenzado el camino de regreso. De la cresta hasta las carreras populares. Retirado del primer plano, hace un par de años que decidió sacarse el título de entrenador nacional. Al mismo tiempo dejó la pista y las principales citas del calendario para adentrarse en el universo de las populares. Allí descubrió la auténtica esencia del atletismo y se dio cuenta de las necesidades de tantos deportistas anónimos que cada día se calzan las zapatillas después de sus obligaciones laborales y personales.
Poco a poco fue madurando la idea de cómo poder ayudarles y ayer la puso en funcionamiento. Galicia necesitaba un club que aglutinase y guiase a tanto aficionado y él lo creó. El Club Alejandro Gómez New Balance, que debutó en la San Martiño ourensana, tiene como única misión dar cobijo a los centenares de atletas no adscritos. Enseñarles cómo se entrena y facilitarle su participación en todo tipo de eventos. A cambio de casi nada. Concretamente a cambio de 45 euros (9,5 de ficha, 30 de seguro y cinco como aval para poder inscribir el club).
Como contrapartida reciben una indumentaria completa, un chándal, todo el asesoramiento del mundo y la logística necesaria, hasta le cubren la inscripción en las pruebas y le llevan el chip a destino. Un chollo. «La única premisa es que deben competir, pero también a su ritmo. Sin agobios», puntualiza Gómez, que los entrena de un modo completamente altruista.
«Cuando comencé a correr de nuevo en las populares me di de cuenta que la gente tenía falta de información y que era necesario hacer algo a nivel gallego», recuerda. Así nació un germen que ha ido cristalizando con el tiempo. New Balance -que en su día patrocinó al mejor equipo de atletismo que jamás ha tenido la comunidad- y la Fundación Óscar Pereiro fueron los primeros en ayudarle y nada más poner en práctica la idea ya cuenta con 90 atletas de todo Galicia. «La verdad es que estamos desbordados, cada vez tenemos más peticiones, pero aquí no hay límites. En este equipo cabemos todos. Somos una familia», sentencia.
El atleta, olímpico en tres ocasiones y con un reguero de éxitos a sus espaldas, está prendado de la voluntad y la capacidad de sacrificio de estos atletas anónimos. «Esta gente sí que tiene mérito. Entrenar después de trabajar, pero a veces no hacen las cosas adecuadas por falta de información, por eso nosotros queremos ayudarles, pero no con pautas ni directrices. Primero son trabajadores, luego padres y madres y por último atletas».
Por eso no hay exigencia de horarios ni de días de entrenamiento. Cada uno hace lo que puede, pero asesorados «porque en el atletismo no se trata de hacer fondo ni series todos los días. Todo según las necesidades y las posibilidades».
Aún así, ya existe un grupo de trabajo definido en Vigo, otro en la vecina Baiona y un tercero en Ortigueira, además de atletas de todo Galicia que se han ido sumando a la iniciativa. También en Madrid vive un intrépido, aunque es gallego de nacimiento.
Los próximos pasos serán dotar de estructura el club. Alejandro cuenta con un tesorero para obrar el milagro de los panes y las camisetas, pero quiere llegar a acuerdos para poder contar con fisioterapeutas y más técnicos en la entidad. Profesionales al servicio de los aficionados.