Hasta los 12 años era delantero en el Estudiantes de la Plata, y a los 28 conserva el poder goleador del niño que fue. Diego Colotto marcó en Tenerife su primer gol de la temporada, tanto que lo reafirma en la titularidad y deja a Zé Castro (por cierto, otro defensa que de niño fue delantero) aún más anclado al banquillo.
Colotto fue el goleador del Eurodepor la pasada temporada. Le hizo dos tantos al Brann, en la primera ronda de la pasada Copa de la UEFA, y otro al Lech Poznan, ya en la fase de grupos. Contra los noruegos, anotó los dos de cabeza, el primero a la salida de un córner. También tras un saque de esquina, botado como ayer por Guardado y peinado por Lopo, anotó contra los polacos, pero esta vez con el pie. Ese día, el 4 de diciembre del 2008, fue la última vez que cantó gol.
En una entrevista publicada en mayo por La Voz, Colotto dejaba un titular extraño para un zaguero: «Hacer goles me obsesiona. No es mi prioridad, porque el defensor tiene que defender, darle una seguridad al equipo, pero ir al arco contrario me apasiona».
«El trabajo trae sus frutos», declaró ayer el defensa argentino. Se refería al que él hace en cada entrenamiento, pero también al de sus compañeros. «Estoy contento por mí y por mi familia. Y tratando de hacer las cosas bien para seguir en el once», añadió después. Vive su mejor momento en el Deportivo, después de una campaña, la anterior, «con altibajos». «Siempre cuesta adaptarse a un nuevo fútbol. Pero lo que pasó la temporada pasada me ha servido de experiencia, experiencia que trato de volcar ahora para hacer las cosas bien».
Colotto vio los dos primeros partidos desde el banquillo. Para el tercero, contra el Espanyol, no fue ni convocado. Pero tras la derrota contra los pericos, Zé Castro se cayó del once y su lugar lo ocupó el argentino, que ayer sumó su tercer partido seguido como titular. Desde que él y Manuel Pablo entraron en la defensa, el equipo no ha recibido ni un solo tanto.
El de Colotto es el sexto gol del Deportivo a balón parado en lo que va de temporada: al de Riki en el Bernabéu a saque de libre indirecto y a los dos de golpe franco de Juca (contra Jerez y Villarreal) se unen los tres logrados a la salida de un saque de esquina: el segundo y el tercero contra el Xerez y el de ayer.
El equipo blanquiazul lleva un total de diez goles, así que el laboratorio de Lotina, la estrategia practicada en Abegondo, está siendo la clave de que el Deportivo esté donde está, en los puestos nobles de la tabla clasificatoria.