Victoria, doble récord y semifinales

DEPORTES

Cesc rodó por el suelo y el arbitro apuntó a la marca de los once metros. Villa agarró el balón y lanzó el penalti a la izquierda del portero, que adivinó dirección y altura y hasta llegó a atrapar el rechace de Puyol. No habían pasado veinte segundos de aquello y Villa volvía a pisar área para apuntar al palo, esta vez mediaba una volea tras formidable control de un pase picado. Ahí cazó España sus quince victorias consecutivas y remató la serie de 35 encuentros invicta. Dos récords de un tiro, espectacular, que liquidó un partido discreto.

Hasta el minuto 7, Sudáfrica no había pisado más césped que el de su propio campo y todo olía a tercer monólogo, tras los ofrecidos con Nueva Zelanda e Irak como público. A los chicos del brasileño Santana les valía el empate para pasar de fase y aguantaron encerrados las primeras acometidas del rival. Riera abrió fuego con un tremendo zapatazo desde cuarenta metros, que obligó a Khune a volar para enviar a córner. En pleno asedio, Cesc perdió un balón tonto que supuso el despertar de los bafana bafana , quienes primero equilibraron el duelo para inclinarlo después de su lado, exigiendo a la defensa española por vez primera en el torneo.

Pienaar se cobraba cada error del mediocampo de los de Del Bosque a través de velocísimas contras en las que encontraba la compañía de Parker, cuya movilidad descolocó a Albiol. El central del Valencia se ganó pronto una amarilla por cazar al rápido delantero sudafricano. Arbeloa también sufría, cambiado de banda para dejar el lateral derecho a Puyol. La primera tarjeta, sin embargo, fue para el centrocampista Sibaya, encargado de un exitoso marcaje individual sobre Xavi que ni siquiera disminuyó en intensidad con la amonestación. El gigantón Booth comandaba perfectamente la defensa de los anfitriones, a los que Villa y Torres apenas metían en problemas. Tras dos partidos de trámite, por fin un equipo discutía la posesión a los de Del Bosque.

Mejora la puntería

Hubo bucle tras el descanso y la historia empezó como la de los primeros 45 minutos: con España encerrando al rival. El único cambio, fundamental, estuvo en la puntería. Cesc recibió un balón en largo y Mokoena no fue capaz de medirse para no derribarlo en su intento de barrer el balón. Penalti claro y Villa camino de engrosar su cuenta goleadora. Lo impidió Khune a la primera, con un paradón, que no pudo repetir en el segundo intento, en el minuto 51. El Guaje abandonó el campo con treinta goles en su cuenta para el combinado nacional.

En lugar del ariete entró Pablo Hernández, que festejó su estreno en la selección con un fenomenal abrazo a Del Bosque aun antes de pisar el césped en compañía de Llorente, que suplió a la versión menos afinada de Fernando Torres.

Con la oreja pendiente del resultado del Irak-Nueva Zelanda, los sudafricanos salieron a cazar un empate y lo único que encontraron fue el segundo del rival, que a veinte minutos para el final dejaba definido el ganador. Llorente culminó una jugada ensayada, con pase raso de Xavi a Cesc en saque de falta escorado a la derecha. El ariete del Athletic metió la puntera y certificó la racha inmaculada de Del Bosque: en 13 partidos al frente de la selección acumula otras tantas victorias consecutivas, que se elevan a 15 por obra de Luis Aragonés. Por el camino, España ha alcanzado los 35 encuentros sin perder que había firmado Brasil, en los 90.

El encuentro acabó con todos en semifinales, gracias a la ineficacia iraquí, que empató a nada con Nueva Zelanda. Fracaso del maestro Milutinovic, aquel que al frente de México había cortado la racha victoriosa de la canarinha en enero del 96.