«Todos quieren que Roger gane»

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Del Potro asume la simpatía por su rival de hoy, Federer, al que también desea verlo completar el Grand Slam

05 jun 2009 . Actualizado a las 03:00 h.

«Todos quieren que Roger gane este torneo. Si yo no puedo hacerlo, quiero verlo alzando el trofeo el domingo». Juan Martín del Potro, veinteañero de 198 centímetros, que creció viendo los triunfos de Federer por la televisión, también venera al artista de los 13 grandes, al genio en busca de su primer baño de gloria en la tierra batida de París. Pero, a cambio de frustrar el gran desafío del suizo, puede abrirse paso hacia su primera final en un gran acontecimiento. Nunca le ganó, nunca le hizo siquiera un set. ¿Pero no dijimos que este era el Roland Garros de las sorpresas? El sueco Robin Soderling y el chileno Fernando González abren el programa a la una ( Teledeporte ), y a continuación se disputará la otra semifinal.

Desde que se vieron las caras en Wimbledon hace dos temporadas, Federer ha sido muy superior en hierba, tierra y cemento. Viene de ganar a Del Potro en Madrid, lo barrió en enero en Australia. Pero el argentino va a más, y el suizo, aunque ganó con autoridad a Monfils, había dado antes algún síntoma de debilidad en partidos cómodos. «Espero que cometa algunos errores, como cuando estaba jugando con Haas y tuvo break point con 4-3 abajo en el tercer set. Tenés que estar siempre ahí y aprovechar las oportunidades cuando llegan», ha comentado Juan Martín del Potro, que hace año y pico tan solo era el número 68 del ránking mundial.

Con un servicio a la altura del acontecimiento y un juego de fondo que ya sufrió Robredo en cuartos, Del Potro puede tener en la movilidad en tierra uno de sus puntos débiles, según la mayoría de ex jugadores que se reúnen estos días en París para disputar el torneo de veteranos.

El partido entre Soderling y Fernando González abrirá la puerta de los sueños para el ganador. El sueco viene casi de la nada, mientras que el chileno, finalista en el Open de Australia 2007 y plata en los Juegos de Pekín, persigue un gran salto de calidad en su carrera.