Los hispalenses, que sacarán su equipo más ofensivo, han perdido seis encuentros en casa y empatado dos
23 may 2009 . Actualizado a las 03:15 h.Después de tanto remar hacia Europa, el Dépor no quiere morir en la orilla del Nervión. La metáfora viene a cuento porque Lotina ha arengado a los suyos al estilo Caparrós: «Lucharemos a muerte». El reto es de altura. Nada menos que ante un Sevilla hipermotivado para lograr el tercer puesto y con su once de gala excepto Romaric, sancionado. Y en su cancha, abarrotada para la ocasión. Un «partido bonito», como ha dicho Lotina y han repetido varios jugadores, seguramente el más bonito del año.
Ya ganó el Dépor la pasada temporada en estos lares, con gol de Riki, pero aquello fue en las jornadas iniciales. Más cercanos están los últimos tres partidos contra el Sevilla, que fueron consecutivos. Llegaba Jiménez muy cuestionado a esa serie de duelos, y salió reforzado. Los andaluces ganaron los tres, dos de Copa y uno de Liga. Kanouté, Luis Fabiano y los extremos Capel y Navas decantaron aquellos duelos. Hoy jugarán juntos esos cuatro mosqueteros. Pero el Dépor llega ahora más asentado en defensa: es el que menos tantos ha recibido en las últimas seis jornadas, solo tres, un premio al trabajo de ajustes defensivos que Lotina y Ribera llevan desarrollando toda la temporada.
«El mejor equipo del mundo»
El Dépor se entrenó ayer en la ciudad deportiva del equipo rival, donde un cartel recibe a los visitantes: «Aquí se forma el mejor equipo del mundo». En la sesión preparatoria, seguida por varios jugadores del filial del Sevilla con mucho interés, el técnico vizcaíno no movió once alguno. El entrenamiento solo sirvió para confirmar que Lopo está recuperado de su catarro. Seguramente, Lotina ponga este once: Aranzubia; Manuel Pablo, Lopo, Zé Castro, Filipe; Juan Rodríguez, Sergio; Pablo Álvarez o Lafita, Guardado; Verdú y Bodipo. El entrenador ha dicho que, en función de la marcha del partido, le podría servir el empate, pero una equis dejaría al Dépor muy en función de los resultados ajenos.
Tiene un aire de final el partido de esta noche (21 horas, TVG). Por parte de los dos. Así se lo ha tomado el sevillismo entero, tanto la plantilla como la afición, que agotó las 4.000 entradas que había disponibles en unas horas. Será un ambiente bonito, que no hostil, pues ambas aficiones están hermanadas desde aquella promoción entre el Betis y el Dépor en el verano olímpico de 1992. Por parte hispalense, habrá un componente emotivo extra: antes del inicio del partido se le rendirá homenaje a Javi Navarro, el capitán de las cinco copas, que se retira del fútbol este verano por culpa de las lesiones. Así despide el Pizjuán a sus héroes, una oportunidad que tantas veces se le ha negado a los tótems de Riazor.
Los hispalenses quieren abrochar ya el tercer puesto, que da vía directa para la Champions al contrario que el cuarto, y con un triunfo lo lograrían. No quieren esperar a la última jornada, en la que se encontrarán en Los Pajaritos a un Numancia que quizá se juegue la salvación: «No quiero ni pensar en tener que jugárnosla en Soria», ha declarado Escudé, resumiendo el pensar del vestuario sevillista.
La historia dice sí
Aunque puntuar en el Pizjuán suene casi a gesta, no es a la luz de los números. En Liga, el Sevilla ha ganado diez partidos en su casa, pero ha perdido seis (contra Madrid, Getafe, Betis, Racing de Santander, Barça y Málaga) y empatado dos (Osasuna y Valencia). Los precedentes históricos también son favorables para los blanquiazules, especialmente tras el último ascenso del Dépor, aunque ya no está Fran para batir a Unzué, como en los viejos y gloriosos tiempos.