Desenchufados sin Valerón

DEPORTES

El Dépor, relanzado por su mediapunta, sumó un punto frente a un Getafe que achicó sus virtudes y acrecentó sus carencias

17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Un fogonazo de Valerón devolvió la vida a un Dépor que se pasó desenchufado, casi ausente, el partido de ayer en Riazor. El mediapunta, que apareció en los últimos once minutos, tiró al traste buena parte del trabajo del Getafe, que se relamía con su victoria. Los madrileños mantuvieron dormidos a los locales con una melodía en la que incluyeron una inabordable tela de araña hacia su portería y un sinfín de llegadas al área gracias al talento de Granero y Uche, así como el oportunismo de Soldado, que había adelantado a su equipo.

El Dépor, desactivado

Al Dépor se le atragantó el perfecto planteamiento del Getafe. Con su defensa adelantada, Celestini, Granero y Contra (que sustituyó a Casquero a los once minutos por su lesión) se multiplicaron en el centro del campo. Uche y Albín cerraron las bandas, mientras Soldado se desentendía de Lopo para evitar que Zé Castro participase en la salida del balón.

Dominio visitante

El Getafe sacó seis córneres en la primera parte, cuatro en los primeros siete minutos. Lejos de desentenderse del balón y limitarse a esperar a un rival más necesitado del triunfo, no tuvo miedo de gobernar el juego y marcar el ritmo que más le convenía. Eso sí, le falló la puntería y en el período inicial no dispuso de ninguna ocasión clara ante Aranzubia.

¿Falta hambre?

Solo dos disparos deportivistas entre los tres palos en la primera parte: en el minuto 33 Lafita cabeceó mansamente a las manos del portero rival. Poco después, Verdú envió a las manos del guardameta un rechace tras un saque de esquina. En la siguiente jugada, la mejor ocasión deportivista: Bodipo remató de cabeza a un palo de Ustari con poco ángulo.

Con Lassad en el recuerdo

La ausencia de Lassad llevó el juego deportivista a una sucesión de pases que en la mayoría de las ocasiones no acabaron en nada. En ausencia del delantero francotunecino, protagonista del gran momento deportivista en las últimas jornadas y a quien se le echó de menos, Verdú y Sergio, los deportivistas con más afán por tocar y tocar el balón, no disfrutaron de su tarde más clara.

Revolución de diez minutos

La aparición de Riki, que forzó una tarjeta amarilla nada más pisar el césped, pareció revitalizar al Dépor. Su velocidad y libertad de movimientos devolvieron la iniciativa a su equipo. La entrada de Valerón, que también calentaba desde el inicio de la segunda parte, se retrasó hasta los once minutos finales.

El omnipresente Bodipo

Con los jugones deportivistas completamente oscurecidos, la responsabilidad anotadora recayó en Bodipo, quien compaginó virtudes y carencias. Se marchó exhausto por el esfuerzo.