Mestalla vivió al final del partido una auténtica fiesta, y no solo del campeón, sino también de dos aficiones hermanadas en las gradas. La del Barça incluso gritó «¡Athletic, Athletic!» mientras se disputaban los últimos minutos del partido, cuando los azulgrana ya ganaban por 1-4. La vizcaína respondió con aplausos a los campeones y despidió puesta en pie a Xavi cuando fue sustituido, pese a estar hundida después de tanta ilusión puesta tras haber alcanzado una final de Copa 24 años después, 25 desde su última conquista.
«El ambiente que hemos vivido hoy es el fútbol. La afición ha dado un ejemplo de deportividad. Aparte del que me ha pegado aquí, todos se han portado de maravilla», comentaba Dani Alves mientras se tocaba la cabeza, en la que fue alcanzado por una lata lanzada por un radical del Athletic que posteriormente fue detenido.
En plena euforia y de forma espontánea, Alves pregonaba que «siempre es un placer saludar al Rey», para apostillar: «Porque cada vez lo saludamos nos da una Copa».
Mientras el veterano Etxeberria lloraba sobre el césped de Mestalla y aplaudía a los aficionados del Athletic que no podían negar la superioridad del Barça, los jugadores azulgranas lo celebraban por todo lo alto en el césped, abrazándose unos a otros. Pep Guardiola, sin embargo, no se mostraba eufórico. «Estamos muy contentos. Pido tranquilidad», declaraba, con muy pocas ganas de hablar, antes de abrazarse a Aitor Ocio, otro rojiblanco que no podía reprimir las lágrimas. «Teníamos toda la ilusión», señaló el central con la voz entrecortada por la emoción.
Joan Laporta felicitó de forma muy especial a Piqué. «Esperemos que sea una gran semana y que en Mallorca ganemos el segundo título. A ver si pueden ser más», apuntó el defensa internacional catalán. «Es muy emocionante. Solo hay que ver todo esto», añadía el capitán, que recogió el trofeo de manos del Rey. Puyol afirmó que la de ayer era «una alegría inmensa y difícil de explicar. Estamos trabajando mucho y aquí están los frutos».
Respeto al rival
Todo el Barcelona tuvo máximo respeto hacia su rival. «En una final siempre hay un ganador y un perdedor. Lo siento mucho por ellos, sinceramente, no es nada fácil asumir la pérdida de un título», agregó Samuel Eto'o.
Touré Yaya fue uno de los artífices del triunfo al lograr el gol del empate en la primera parte. «El Barcelona ha hecho un partidazo y el resultado es justo», dijo el volante africano.
Guardiola quedó siempre en un segundo plano, cediendo el protagonismo a los futbolistas. «Los que juegan son los jugadores», declaraba el técnico azulgrana, para quien Víctor Valdés, suplente también en la final copera, una competición destinada a Pinto, tuvo palabras de elogio. «El míster es el principal artífice de esto y espero que este año sea glorioso para él», fue el deseo de Víctor Valdés a Pep Guardiola, que se paseaba con semblante serio por la hierba del estadio valencianista a mientras sus futbolistas, con camisetas con la leyenda «Rey de copes», festejaban el título.
Entre lloros y lamentos, el reconocimiento del Athletic al Barcelona quedaba reflejado en las palabras de Toquero, el hombre que abrió el marcador y dio esperanzas al equipo vizcaíno: «No ha podido ser. Han sido superiores».