Lakers y Rockets se están empleando con dureza en una eliminatoria (1-1) repleta de piques, sangre y expulsados
08 may 2009 . Actualizado a las 03:36 h.Sangre y sudor sin lágrimas. Los chicos duros se vuelven a poner de moda. Lakers y Rockets se han aferrado al juego duro para intentar superar la eliminatoria de semifinales de la conferencia oeste de la NBA. En solo dos partidos, los dos equipos han mostrado una enorme agresividad que ha desembocado en innumerables piques, amenazas y agresiones. Battier o Fischer ya han comprobado lo que es derramar sangre por defender unos colores. Tras el triunfo de los Lakers (111-98), con la espectacular actuación de Kobe Bryant (40 puntos) y pau Gasol (24 puntos y 14 rebotes), ahora toca jugar en Houston.
Vujacic-Battier
Durante el primer partido Shame Battier sufrió un brutal manotazo en la cara del balcánico Sasha Vujacic. El alero de los Rockets se atrevió a ir a por un rebote. Comprobó que cada lucha sobre la pintura era un intento de asesinato. Acabó con toda la cara ensangrentada. El golpe de Vujacic le había abierto la ceja. En su camino hacia los vestuarios dejó un reguero de sangre que obligó a detener el partido durante cinco minutos para limpiar el parqué.
Odom-Scola-Walton
Inicio del tercer cuarto en el segundo partido. El argentino Luis Scola metió una canasta espectacular en las narices del cándido (hasta ese día) Lamar Odom. El de los Lakers se picó, y en la siguiente acción le colocó un tapón y empezó a mofarse del argentino. Sin mediar palabra, solo juntando su cara a la suya. Scola huía. Odom le acompañaba.
En el ataque siguiente fue el ala-pívot de los Lakers el que entró a canasta y sufrió una brutal falta de Scola. Odom se empezó a reír, provocando la ira del argentino. El jugador de los Rockets se fue a por él, pero Walton se encaró con el sudamericano. Ni Odom ni Scola recibieron castigo. Técnica a Luke por meterse donde no le llamaban.
Fisher-Scola
Se inició la guerra. El Staples Center se encendió. El público del glamur y del Channel número 5 se convirtió en un circo romano sediento de sangre. Su capitán, Derek Fisher, se sacrificó en favor de la batalla. En la primera oportunidad que tuvo, derribó a Scola en un bloqueo criminal usando el codo hacia su estómago y la cabeza a su cara. El veterano base encontró los dientes del argentino clavados en su calva ye empezó a manar sangre. Los árbitros utilizaron el vídeo y lo tuvieron claro: Fisher, a la ducha. Expulsado. Scola, amedrentado.