El día de la verdad para Hamilton

Christian Hollman

DEPORTES

El equipo de fórmula 1 McLaren-Mercedes se enfrenta hoy, en París, al Consejo Mundial de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) por el caso de las mentiras de la escudería germano-británica. El castigo más probable es un descuento de puntos o una suspensión por varios grandes premios, además de multas. En el peor de los escenarios, el presidente del consorcio Daimler, Dieter Zetsche, ve incluso peligrar el futuro de Mercedes en el Mundial, del que podría quedar excluido.

El gigante de la fórmula 1 queda a merced de la clemencia de la Federación. Con una reverencia ante la FIA y ante su presidente, Max Mosley, la jefatura de las flechas de plata intentó hasta el último momento conseguir una sanción lo más benigna posible.

El actual jefe de McLaren, Martin Whitmarsh, que se presentará solo al interrogatorio de la FIA, decidió no impugnar las acusaciones: «Eso hará más sencillo el desarrollo del proceso», comentó. En una carta a Mosley, Whitmarsh admitió la violación del artículo deportivo 151c, el cual prevé sanciones cuando se dañe la reputación del deporte.

Los hechos son claros: hasta en dos ocasiones, Lewis Hamilton y el director deportivo Dave Ryan no dijeron la verdad a los comisarios de la carrera del Gran Premio de Australia acerca de una maniobra de adelantamiento del piloto de Toyota Jarno Trulli. El equipo negó que dejara pasar a Trulli cuando el coche de seguridad estaba en pista, hecho que provocaba una penalización para el italiano, ya que no se permite adelantar en esta situación.

Unos diálogos por radio pusieron en evidencia a ambos. Al campeón se le despojó del tercer lugar obtenido en Melbourne y McLaren despidió a Ryan. «Nunca me he sentido tan mal. No puedo decir lo vergonzoso que es todo esto para mí», afirmó Hamilton, que llegó incluso a considerar en un primer momento la posibilidad de retirarse. El piloto acusó a Ryan de obligarlo a mentir.

El padrino deportivo del piloto, Ron Dennis, al que se le consideró el cerebro de las falsas declaraciones, tuvo que dimitir de su cargo de jefe de McLaren por presión de Mercedes. Dennis y Mosley, son enemigos declarados desde hace mucho tiempo.