Plusmarquista por accidente

DEPORTES

Solo cuatro años después de iniciarse en la halterofilia por casualidad, el coruñés Víctor Castro posee un récord nacional

21 abr 2009 . Actualizado a las 03:10 h.

Tenía doce años y acudía, como un día cualquiera, a su clase de educación física en el instituto Fernando Wirtz. No iba a ser una jornada normal. El director técnico de la federación gallega de halterofilia, Ferenc Zsabo, había preparado unas pruebas en busca de algún talento. Víctor Castro Mariño (A Coruña, 1983) escuchó la charla del entrenador hispano-húngaro, realizó las pruebas, y fue elegido como el número uno de la selección. Cuatro años después, el joven coruñés vive en Madrid, se entrena a diario en la residencia Blume (centro de alto rendimiento del Comité Olímpico Español) y recientemente se ha colgado una medalla de plata y otra de bronce en el Campeonato sub-23 de la Unión Europea.

En solo cuatro años, Víctor Castro ha pasado de «no saber nada de halterofilia -explica-e incluso cambiar de canal cuando televisaban algún torneo» a convertirse en la gran esperanza gallega. «Con solo 16 años ha superado a los de más de 20. Tiene un potencial enorme y, con trabajo, puede llegar muy lejos. Estamos trabajando con él para los Juegos del 2016», explica Ferenc Szabo.

Dejó el fútbol

La casualidad lo llevó a colgar las botas de fútbol y el uniforme del Victoria para ponerse a levantar pesas, algo que sus padres no entendían. «Yo era muy flacucho y no me veían cogiendo peso», recuerda. Una semana después ya estaba participando en el Campeonato de España de técnica. «No había que coger peso, solo ejecutar bien los movimientos. Con pocas nociones quedé sexto. Se me daba bien». Y a finales de ese año disputó el Nacional sub-15, en donde, ya con peso, repitió puesto.

Dos oros en sendos campeonatos de España sub-15 y sub-17 y un cuarto puesto en el Europeo sub-17 eran sus éxitos más destacados hasta que hace pocas semanas batió el récord de España sub-17 en su peso, con 97 kilogramos de arrancada, 114 en dos tiempos y un total olímpico de 211 kilos. Toda una marca para un joven de 16 años que no llega a los 56 kilogramos.

El próximo paso que dará Víctor Castro, mientras intenta aprobar el tercer curso de ESO, es acudir en mayo al Mundial sub-17. El puesto, al igual que sus compañeras de equipo Irene Martínez y Marisol Monasterio, lo tendrá que confirmar el próximo fin de semana en unas pruebas de selección que se realizarán en A Coruña. Es su gran oportunidad de triunfar en un peso (-56 kilogramos) que en breve le quedará pequeño. «Será mi despedida y voy a por todas», advierte aun mostrando respeto hacia sus rivales.