Cubrió la recta de meta antes de que bajara la bandera a cuadros en un caballito, señal inequívoca de que su táctica había salido a la perfección. Casey Stoner logró una victoria contundente en la primera carrera de MotoGP. Hizo lo que quiso a lo largo de toda la prueba y certificó que su muñeca está recuperada. Antes del inicio del Mundial ya pronosticó que esta temporada iba a ser más agresivo, y la verdad es que no ha podido tener un inicio mejor. Él mejor que nadie conoce los límites de su Ducati, y ayer no tuvo rivales. Rossi tuvo que conformarse con la segunda plaza, mientras que Jorge Lorenzo fue tercero. Un buen resultado para el mallorquín, que estrenaba marca de neumáticos.
Como casi siempre, el de Tavullia hizo una mala salida y su rival australiano todo lo contrario. Stoner sabía que de su actuación en las primeras curvas dependía que tuviera una plácida carrera. Y a él le gusta correr solo. Por eso nada más apagarse el semáforo abrió gas como nunca, se colocó primero y comenzó su particular contrarreloj sobre un circuito largo al que le tiene tomada la medida. Fue su tercer triunfo consecutivo en Losail.
Por detrás, Capirossi aprovechó la velocidad punta de su Suzuki para adelantar a Rossi, algo que también hizo Lorenzo. Al italiano se le complicaban las cosas. Primero tuvo que deshacerse de estos dos rivales antes de comenzar su particular persecución. Y para cuando lo hizo, Stoner ya estaba a dos segundos de diferencia.
Es cierto que lo intentó, y que a mitad de carrera llegó a rebajar esa distancia, pero el australiano no estaba para concesiones. Tuvo en todo momento las referencias sobre su rival y supo controlar su ansiedad en los momentos determinantes. Al final, el de Yamaha tuvo que ceder ante la evidencia. Ellos corrieron una carrera, el resto otra.
A Jorge Lorenzo le costó coger el ritmo a pesar de su buena salida, hasta el punto de que tuvo que pelearse con Capirossi, y hasta la séptima vuelta no logró coger a Dovizioso, que en ese momento ocupaba la tercera plaza, y superarlo. Luego ya sí, abrió un hueco sobre el de Honda y tampoco tuvo excesivos problemas.
Mención especial merece en esta ocasión Dani Pedrosa. La verdad es que el catalán no tiene suerte ni tras una lesión. Salió muy bien, progresó poco a poco y, tras la caída de Capirossi, llegó a colocarse sexto. Sin embargo, a la salida de una curva, De Angelis impactó su moto contra la del catalán. No lo mandó al suelo de milagro, pero rompió su ritmo de carrera, y a partir de entonces fue perdiendo posiciones hasta la undécima final.