«Si pierdes la moral te vas al hoyo»

Víctor López

DEPORTES

Jesús Hidalgo, de 89 años, es el único superviviente de la peor racha de la historia del Celta, con 13 partidos sin ganar

08 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Celta está a un partido de igualar la peor racha negativa de la historia del club con trece encuentros sin obtener un triunfo. Sucedió en la temporada 1943-44, cuando desde la octava hasta la vigésima jornada no fueron capaces de ganar un partido. De aquella época queda un superviviente, Jesús Hidalgo.

El que fue guardameta celeste nació en 1919 y aunque dice que ya tiene 90 años no los cumplirá hasta el 25 de diciembre. «No sé si por desgracia seré yo el último que quede. Esto es muy triste porque significa que mis amigos se fueron», relata con los ojos humedecidos. «Ojalá vivieran todos. Miguel Muñoz, Alonso, que fue al Mundial del 50, Pahíño, Aretio, Yayo».

En 1942 llega al Celta procedente del Coia. El club vigués pagó por él 3.000 pesetas de entonces, pero él recuerda: «Yo no vi un céntimo. Dar un salto a Primera era muy fuerte». Eran cinco porteros en la plantilla, por lo que no fue hasta la temporada siguiente, 1943-44, la de la retirada de Bermúdez, cuando empezó a jugar partidos oficiales, antes solo lo había hecho en amistosos. Su estreno se produjo en Balaídos frente al Real Madrid al que vencieron por 1-0. «Le dije a Aretio, vamos a cobrar la prima. Cuando llegamos al club nos dijeron que primero los casados y después los chavales, y no cobramos».

La derrota ante el campeón

Se mantuvo como titular ante el Athletic de Bilbao, donde comenzó la racha de trece partidos sin ganar, y frente al Valencia, ante el que perdieroon por 1-2 en Vigo. «Los valencianos tenían un gran equipo. Ahí me lesioné en el hombro. Tenía una fisura. En aquel entonces los medios de cura eran deficientes y estuve 6 meses de baja. Perdí la titularidad», rememora. «El día del Valencia -que fue campeón de Liga- empezó la debacle. Fue un golpe duro. Empezamos ganando y perdimos 1-2. Lecue tiró una falta cerca del área tan bien colocada a la escuadra que dije para mí, nosotros ya somos de Segunda».

Para Hidalgo había mucha diferencia con el resto de rivales y la prueba es que solo hicieron 9 puntos en una Liga de 14 equipos. «No nos veíamos capaces y perdimos toda la ilusión. Si pierdes la moral te vas al hoyo». En aquella racha, el Celta solo empató ante el Deportivo y el Español y perdió once partidos. Como era lógico, perdió la categoría. «Cuando bajamos a Segunda lloré en la caseta. Las botas volaban por el vestuario. Había mucho dolor. Podías estar enfermo o tener un problema personal, pero cuando salías al campo no te podías esconder».

Existe un parangón entre esa temporada y la actual no solo en la racha deportiva, también en el aspecto económico. El club estuvo a punto de desaparecer en el verano de 1943, pero una asamblea de socios en el antiguo cine Rosalía Castro salvó a la entidad que necesitaba 250.000 pesetas para hacer frente a sus deudas. «No solo el Celta estaba mal económicamente. El Oviedo, el Deportivo, no siendo el Madrid, todos», recuerda el ex meta.

Los propios jugadores padecían los impagos. «Me prometieron 3.000 pesetas y cobré 400 de ficha», cuenta. «En Primera viajábamos en coche cama, y en Segunda llegamos a viajar en tercera, con aquellos asientos de madera. El Celta no tenía dinero. España salió de una Guerra Civil y se pasaba mal. En Segunda sabíamos que si no ascendíamos lo pasaríamos muy mal. Era subir para sobrevivir».