Aranzubia hace apostolado

Rubén Ventureira

DEPORTES

Aranzubia se sometió a los chuts verbales de los niños del campus Mauro Silva. El riojano, amamantado durante 14 años en una cultura, la del Athletic, en la que el equipo de la ciudad eclipsa a todos los demás, se topó con demasiadas preguntas sobre los dos grandes y sus jugadores. «Lo que veo es que estáis muy obsesionados con el Madrid y el Barça, y el que os tiene que gustar es el Dépor», adoctrinó con una sonrisa en la boca.

Dani lleva en A Coruña desde el verano, pero tan a gusto se siente en la ciudad y en el equipo («tengo grandes amigos en la plantilla») que ya hasta hace apostolado deportivista. Le quedan, además de la actual, dos temporadas más, pero si las cosas siguen igual que esta campaña echará raíces más profundas. «Mi intención es seguir muchos años», declaró primero. Después hasta le arrancaron un compromiso de fidelidad permanente. «¿Te gustaría quedarte para siempre?», insistió un crío: «Sí, sí que me gustaría».

En un colegio de jesuitas

Cerraría así en A Coruña una trayectoria que se inició cuando empezó a jugar a los 6 años. La primera camiseta que visitó fue la del «Loyola, que es un equipo de un colegio de jesuitas», detalló. Dio el salto a las categorías inferiores del Athletic, su equipo de toda la vida... hasta este verano. «Ahora soy del Dépor, pero también del Bilbao. Me tira», reconoció.

No es Aranzubia de los futbolistas que tengan referentes fundamentales, aunque, como ayer, cita a Zubi si se le aprieta. «¿Verdad que Casillas es tu ídolo?», preguntó/afirmó un niño. Y le tuvo que explicar que los ídolos son siempre «mayores que uno», y él es contemporáneo de Iker, como bien sabía otro crío, el que le preguntó al meta deportivista qué sintió en el Mundial sub-20 cuando él era titular y Casillas suplente: «Los jugadores queremos jugar, y siempre que lo hacemos estamos más contentos».

Su secreto en los penaltis

En A Coruña, Aranzubia se ha ganado fama de parapenaltis, así que un chaval quiso saber cuál es su secreto: «Hay que tener suerte e intentar aguantar lo máximo en el centro de la portería hasta que lance». Dos le pidieron si podían ir Abegondo a lanzarle penaltis: «Eso es complicado, pero os invito a todos a ver el entrenamiento».

Como la actualidad manda incluso para la infancia, y hacía justo veinticuatro horas que el equipo coruñés había caído contra el Espanyol, los participantes en el campus también le pidieron una explicación sobre lo ocurrido en Barcelona. «Fue una mala tarde», resumió el riojano. Después reconoció que se sentía «mal» por su error en el primer tanto espanyolista, «porque a veces tienes fallos que no afectan al resultado, que no trascienden, pero cuando el que tienes acaba en gol te sientes mal». En todo caso, miró al futuro y recordó que el equipo «todavía puede ir a la UEFA». Los chavales fueron más allá, hasta pedir la Champions. «Primero está la UEFA, y si viene algo más después, bienvenido será».

Aranzubia respondió incluso preguntas de tipo personal, como si tiene mujer («sí, estoy casado»), hijos («no»), cuál es su coche («un Audi») o cuánto cobra («eso no se dice», regateó con una sonrisa). Un chaval le acabó pidiendo que le dedicase una buena parada en el próximo partido. «Eso es para los delanteros. Se lo pedís a Lafita cuando venga». El maño será, mañana, el siguiente interrogado en el campus Mauro Silva.