El show de Iván «Magic» Pérez

DEPORTES

El mediapunta del Fabril ha marcado seis goles y acumula doce asistencias: ha participado en casi el 60% de los tantos de su equipo.

31 mar 2009 . Actualizado a las 11:35 h.

«Tócala otra vez, Iván». Esa es la nueva versión de Casablanca adaptada al guión del Fabril de la presente Liga. A sus 23 años, Iván Pérez está exprimiendo al máximo su última campaña en el filial blanquiazul, sosteniendo al equipo en los momentos más delicados y manteniéndolo con vida de cara al esprint final.

Sus números hablan por sí solos. Ha marcado seis goles y ha repartido doce asistencias. Es decir, el mediapunta santiagués ha sido clave en 18 de los 32 goles del Fabril en la presente Liga (el 56,25%).

Una de las principales armas del filial blanquiazul son las jugadas a balón parado e Iván Pérez es su mayor exponente. El jugador santiagués ha marcado así cuatro de sus seis goles. Un gol olímpico al Celta B, una falta lateral en Pontevedra, y ante el Bilbao Athletic el pasado miércoles marcó de una magistral falta directa y de penalti. A balón parado también llegaron varias de sus asistencias, concretamente tras botar un saque de esquina y dos faltas laterales.

Hizo de oro a Lassad

Buena parte del éxito de Lassad en el filial blanquiazul se lo debe a Iván Pérez. De los ocho tantos del franco tunecino, seis llegaron tras asistencias geniales del compostelano. Pese a ello Iván se resta méritos. «Aquí lo importante es lo de mis compañeros, que saben desmarcarse muy bien y encontrar espacios», dice con modestia.

En cambio, el fútbol nunca ha sido del todo justo con el mediapunta compostelano. En su primera temporada en la disciplina blanquiazul, estuvo a punto de debutar con el primer equipo. Caparrós aireó a los cuatro vientos que Rubén Rivera y él iban a tener la oportunidad esa semana. El utrerano finalmente los dejó fuera de la convocatoria para que el filial pudiese proclamarse campeón de Tercera. Luego se olvidó de él.

Tal y como definió Guardiola a Iniesta, Iván Pérez no lleva pendientes, ni se tiñe el pelo ni usa botas de colores, pero sus compañeros lo buscan en los momentos más delicados. Su humildad le lleva a manifestar sin pudor que su ídolo a la hora de ejecutar las acciones a balón parada no es ni Beckham, ni Ronaldinho ni ninguna superestrella. «Es mi padre», señala con admiración.

Jorge Pérez fue un futbolista de calidad que militó, entre otros equipos, en el Compostela. «Es la persona a la que he visto tirar mejor las faltas. Aún hoy me pongo con él y me dice por donde va a entrar cada una», añade. De casta le viene al galgo.