Un modelo de gestión a la deriva

DEPORTES

12 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Muerto el rey (Calderón) su sucesor (Boluda) formuló un deseo: «Pido que me dejen gobernar en un clima de sosiego y confianza». El presidente interino demostró desde su estreno desconocer la profundidad del charco en que se metía. Sacados los pies del tiesto, ya no volvería a plegarlos, arropado por el viento a favor de una buena racha de resultados. Aventuró que el Madrid quedaría a 1 punto del Barça dos días antes de colocarse a 6 y pronosticó un «chorreo» al Liverpool para facilitar el titular, a la inversa, de las crónicas del partido.

Amainado el viento por la eliminación en Champions y el empate ante el Atlético, Boluda piensa en abandonar el barco antes de lo planeado y adelantar las elecciones. A su sucesor, le queda un duro trabajo para enderezar el rumbo.

La plantilla

Después de 300 millones en fichajes (dos Messis y medio, al precio del Manchester City), la plantilla carece de referente y de jugadores de primera fila para todas sus líneas. Sirva como ejemplo que solo Casillas, Sergio Ramos, Pepe y Robben se harían un hueco en el equipo de Benítez, verdugo del de Juande en Liga de Campeones. Quizá Lass podría discutírselo a Mascherano, pero nada más.

Muchos entonan ya el canto del cisne: Raúl, Guti, Van Nistelrooy, Salgado, Cannavaro, Heinze y Dudek carecen de margen de mejora. Otros, como Drenthe, Metzelder, Marcelo o Saviola, son futbolistas de medio pelo. Y hay un tercer grupo (el nuevo clan holandés e Higuaín, por ejemplo) demasiado irregulares para un grande.

El capital

Reformar el plantel requeriría una enorme inversión, pero el Real Madrid no dispone de fondos en cartera. Las últimas cuentas de Calderón cifraban en 85 los millones de euros en caja, pero solo las deudas a corto plazo superan los 330.

Los activos de un club de fútbol pasan por sus jugadores, pero los pocos de cotización elevada son imprescindibles para el futuro deportivo de la entidad.

La directiva

Consolidar un modelo requiere tiempo y en el Bernabéu empiezan a copiar a sus vecinos del Calderón. Han tenido ocho entrenadores desde Del Bosque y cinco presidentes en tres años.

Ningún dirigente blanco del siglo XXI ha quedado a salvo de escándalos y eso también ha condicionado sus gestiones, más orientadas a deshacer lo andado por su predecesor que a propiciar el clima de sosiego que tanto deseaba Boluda.