Cuatro años después de conquistar la Copa con Sergio Scariolo en el banquillo, el Unicaja disputará su segunda final, esta vez con Aíto, que ya ha ganado cinco títulos en esta competición y aspira al sexto con tres equipos diferentes. El sueño del Estudiantes, que ya cumplió con creces el día anterior al sorprender al campeón, se esfumó en un último cuarto en el que el Unicaja tiró de oficio, del decisivo Haislip, y de los triples de Berni Rodríguez para hacer inútil el lanzamiento exterior de Iker Iturbe, que mantuvo con vida al Estu hasta el último minuto.
No fue suficiente con la defensa en zona del Estudiantes y los triples de Iturbe en ese duelo particular de bombarderos en el que se impuso Berni Rodríguez al alero vitoriano, porque el equipo madrileño pecó de precipitación y nerviosismo en los momentos clave, con tres pérdidas que dejaron el camino libre al Unicaja.
Tampoco le había funcionado bien la defensa zonal a Aíto en ese tramo final, porque se encargó de romperla Iturbe, pero cuando regresó a la individual y hubo que pelear por los balones que rompieron de forma definitiva el igualado choque, salieron triunfales los malagueños.
En un mal partido, penoso en su tercer cuarto, en el que el Estudiantes estuvo cinco minutos sin anotar y que acabó con un parcial de 12-10, lo salvó la incertidumbre del resultado, la capacidad física y técnica del espectacular Haislip (sin necesitar ni un triple), y la batalla exterior en el último cuarto. El Estudiantes fue de más a menos, al contrario que Haislip, que se marchó al descanso con sólo dos puntos pero cuando regresó lo hizo para ayudar a su equipo a presentarse en la final.