El Celta salvó un punto en Gerona. Fue mejor en el primer tiempo, pudo ganar adelantándose en el arranque del segundo pero también tuvo la contienda perdida en dos errores imperdonables de Peña que permitieron a los catalanes voltear el marcador. Al final fue el primer equipo que marcó dos goles en el Montilivi, y eso le dio para estrenar vuelta con un punto. De sensaciones encontradas.
El Celta se adaptó a las circunstancias. En un campo lleno de agua salió con pico, pala, botas y las ideas bastantes claras. Los vigueses quisieron protagonismo y mandaron en el partido a través de su columna vertebral, con Noguerol de mariscal defensivo, con Rosada y Oubiña haciendo patente la superioridad en el medio campo y con David Rodríguez como protagonista de todo el ataque. Eso sí, sin que nadie se arrugase en un partido obrero, en donde la estética era una quimera sustituida por el juego largo, el contacto y las segundas jugadas provocadas por los enigmas que escondía el terreno de juego.
El problema del Celta en este primer tiempo fue no aprovechar sus ocasiones. Las dos más claras fueron para Dinei -que en el voleibol sería un excelente colocador por sus prolongaciones constantes-. En ambas le ganó la partida a un errático Rafa Ponzo. Pero en la primera con el pie fue víctima del campo y en la segunda su cabezazo sin portero tras el vuelo libre y errático de Ponzo no cogió portería.
El Girona fue de menos a más. Víctima de una plaga de bajas, asumió el papel de pequeño en el arranque, pero se estiró por las bandas y en la estrategia sabedor de lo que sufre la defensa del Celta en ambas artes. Por ahí llegó una caída de Mangas dentro del área que enardeció a la grada y una volea de Xumetra que no cogió portería.
Pero Dinei tenía el gol entre ceja y ceja. Su reencuentro con el éxtasis del fútbol no podía demorarse por más tiempo y nada mejor que hacerlo en el pétreo Montilivi. Ni Dinei había marcado en el 2009 ni el Girona encajado en casa desde el uno de enero. La concreción del brasileño con la banda derecha vino precedida de una excelente combinación entre Dani Abalo y David Rodríguez.
La contienda estaba en el mejor escenario para el Celta, pero faltaba el error de cada partido. Peña regaló una falta lateral por una carga sobre Manga innecesaria y Óscar Álvarez cabeceó a placer el esférico solo en el segundo palo. Nadie marcaba al central gerundense.
Tres minutos después Peña redondeó el desastre al fallar en su caída al costado derecho. Sirvió Manga y marcó Igor beneficiado por un fallo de Notario.
Quedaban veinte minutos y el Celta necesitaba vida. Murcia apostó por cambiar las bandas dando entrada a Ghilas y Maris. Y el franco argelino lo arregló en parte marcando, y además de estrategia. Cabeceó en plancha el saque de una falta.
Con el empate el partido se descosió. Se convirtió en un duelo de ida y vuelta y en esa locura Dinei tuvo el tercero en una contra de vértigo con centro de Ghilas. Quizás nadie merecía perder, después del esfuerzo realizado en semejante terreno de juego.