Tiene solo 22 años y los grandes retos se le agotan. Después de encadenar su cuarto Roland Garros, el triunfo en Wimbledon y el oro de los Juegos de Pekín en una misma temporada, Rafa Nadal comienza el 2009 rompiendo su techo en otro de los cuatro grandes torneos del año. Nunca había alcanzado la final en Melbourne. El esfuerzo frente a Verdasco produjo calambres en su espalda, después de someterse a un masaje de hielo para activar sus piernas.
«Fue uno de los mejores partidos de mi carrera», destacó Nadal del triunfo sobre Verdasco. «Solo se puede ganar estando perfecto mentalmente. He luchado hasta el final y ha salido todo bien. Este encuentro será muy difícil de olvidar. Estos partidos sirven para mejorar», celebró el mallorquín.
Más agresivo y con mayores recursos para jugar en pista dura, Nadal sirvió esta semana por encima de los 200 kilómetros por hora. Y confirmó la tendencia de los últimos años en Melbourne. Cada vez llegaba una ronda más lejos. En el 2007 perdió en cuartos frente a Fernando González, en el 2008 cayó en semifinales frente a Tsonga y ayer se ganó el derecho a disputar el título a Roger Federer, su ídolo, al que vuelve a trasladar la presión como favorito y señalarlo de nuevo como «el mejor de la historia».
Nadal se convierte en el cuarto jugador español que alcanza la final en Australia, como hicieron Juan Gisbert en 1968, Andrés Gimeno en 1969 y Carlos Moyá en 1997. Ninguno ganó el título.
Encara su séptima final en un grande frente a Federer, al que le ganó tres en Roland Garros y una en Wimbledon, y frente al que tiene dos derrotas en la catedral de Londres. Aunque Nadal lleva más de un año sin perder con el suizo, esta vez llega con menos recuperación tras un partido interminable, ya que Federer despachó a Roddick el jueves. «Es un poquito más justo si los dos juegan el mismo día la semifinal. Roger estará en mejor condición, pero voy a intentar recuperarme», comentó ayer Nadal sin polemizar demasiado.
Asume que ahora debe someterse a un gran desgaste: «Cualquiera podía haber ganado. Ahora me queda hacer el esfuerzo de mi vida contra Federer».
El mallorquín retendrá el número uno mundial, como mínimo, hasta marzo. El suizo ganó en tres de los cinco precedentes en pista dura, aunque Nadal venció en 12 de sus 18 encuentros en total.
Nadal ganó ayer el partido más largo en la historia del torneo para alcanzar la final. Superó en tres minutos al de Boris Becker y el italiano Omar Camporese en 1991, cuando el alemán venció por por 7-6 (4), 7-6 (5), 0-6, 4-6, 14-12 en cinco horas y 11 minutos.