Federer roza la historia con los dedos

DEPORTES

30 ene 2009 . Actualizado a las 02:45 h.

Con talentos como el de Roger Federer, conviene relativizar. El suizo era a finales de agosto la cara de la decepción, frustrado de nuevo en Roland Garros, derrotado en Wimbledon, apeado a las primeras de cambio en Pekín, destronado en la cima del tenis mundial. Pero resulta que cerró el año pasado con un título -US Open- en tres finales de los grandes torneos. Y empieza el 2009 de forma impecable, después de ridiculizar a Del Potro en cuartos de final del Open de Australia y juguetear con Roddick en la semifinal de ayer. Despachó por 6-2, 7-5 y 7-5 a un rival al que está demasiado acostumbrado a ganar. Le había derrotado una quincena de veces antes. Así que dio la sensación de que nunca exprimió al máximo su tenis. A fin de cuentas, el partido en sí, camino de su decimocuarto título en un evento del grand slam , será una anécdota en su excelsa hoja de servicios cuando les cuente sus batallitas a los nietos.

Cinco meses después de la gran crisis de Federer, se cita con la historia para igualar el récord de 14 grandes títulos de Sampras. Conviene relativizar.

Hace tiempo que el suizo y Roddick se conocen demasiado bien. Al estadounidense, el efímero número uno anterior a la era Federer, no le basta con su sensacional servicio. No le basta con buscar la red a la mínima oportunidad. No le basta con jugar al sensacional nivel de esta última semana. Porque Federer sabe que, en condiciones normales, acabará teniendo su opción para romperle el servicio y encarrilar el partido sin demasiados apuros.

Pasó ayer, bajo las estrellas de Melbourne. Roddick empezó mal y Federer agradeció el detalle sin muchos problemas en el primer set. Después, la semifinal se igualó, cuando llegó el bombardeo de servicios del norteamericano. El suizo divirtió, se sobró por momentos con algún golpe propio de una pachanga, y fue liquidando sus saques sin apuros. A la espera de una oportunidad.

Con presión sentenció

Su ocasión llegó con 5-5, o quizá quiso que llegase justo en ese momento, cuando a Roddick le iba a costar soportar la presión. El break allanó el camino hacia el segundo set, después de doce puntos seguidos. El tercero resultó casi una copia.

El norteamericano ganó en la red algunos puntos de mérito, pero Federer lo apabullaba con su vendaval de recursos, desde el fondo, al ataque y pasando a su rival cuando subía a la red. Con cierta desgana, dejó escapar el suizo algunos juegos. No necesitaba mucho más, aunque Roddick tuvo alguna opción para romper su servicio. Con 5-5, el fenómeno de Basilea volvió a apuntarse un break decisivo.

El caprichoso calendario concede ahora a Federer dos días de descanso antes de la final del domingo. Una cierta ventaja -como encadenar partidos en horario nocturno, el mismo turno del partido por el título- con respecto a su rival, que tendrá que jugar esta mañana.