El presidente del Real Madrid, Ramón Calderón, admitió ayer que la asamblea de compromisarios del club fue manipulada y que tanto las cuentas como el presupuesto se aprobaron con el respaldo de personas que no tenían derecho a votar. Y pese a ello, rechazó presentar la dimisión o convocar elecciones. El mandatario ofreció una rueda de prensa en la que no desmintió la acusación de que desde el club se infiltró a falsos compromisarios en la asamblea para que lo apoyaran. Calderón se limitó a jurar por su honor que ni él ni los miembros de la junta directiva sabían nada de esa trama destinada a amañar el resultado de la asamblea.
El presidente blanco descargó toda la culpa en Mariano Rodríguez Barrutell, Nanín , un empleado del club de 25 años que ayer fue despedido tras reconocer su implicación en los hechos. Calderón aseguró que Barrutell no es una persona de su confianza y que le ha visto «cuatro o cinco veces». Sin embargo, el día de su elección como presidente, Nanín fue una de las dos únicas personas a las que Calderón citó en su discurso para agradecerles su apoyo y aseguró que sin su trabajo no lo habría conseguido.
Además de despedir a Barrutell, Calderón aceptó la dimisión de Luis Bárcena, responsable del área social del club y que ya el martes se había adelantado a asumir toda la responsabilidad y exculpar al presidente. Según Calderón, Bárcena exigió que se le expulsara también si Nanín era despedido . «No nos ha quedado más remedio», explicó el presidente madridista en una maratoniana rueda de prensa en la que pese a ser acosado a preguntas por todos los medios rechazó una y otra vez cualquier responsabilidad y descartó dimitir.
Repetición de la asamblea
Pese a que todos los falsos compromisarios, que ayer fueron identificados con nombres y apellidos en el diario Marca, votaron a su favor en la asamblea, Calderón se presentó ayer como una «víctima» de lo sucedido. Lo más que admitió el presidente blanco es la necesidad de repetir la asamblea. «Queremos saber cómo podría llevarse a cabo esa idea», dijo, tras asegurar que la junta no tiene potestad para anularla pese a las flagrantes irregularidades.