El ansiado debut del sobrino de Quini

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El hijo del guardameta Jesús de Castro se estrenó en la Liga el pasado domingo. Luanco fue testigo de la continuidad de la emblemática saga

13 ene 2009 . Actualizado a las 17:10 h.

Daniel de Castro Cobián es hijo de Jesús de Castro y sobrino de Enrique Castro (aunque son hermanos, este no lleva el de en su DNI). Tal vez sean pocas referencias para conocer más a fondo el pasado futbolístico de la familia del portero del Ciudad de Santiago. Su padre, que falleció cuando él tenía siete años, intentando salvar a dos niños en una playa de la costa cántabra, era Castro, el mítico cancerbero del Sporting de Gijón que durante muchas temporadas defendió el portal rojiblanco en Primera División. Su tío, el ilustre Quini, fue un ariete que triunfó en El Molinón y en el Camp Nou, en el Barcelona de Johan Cruyff.

Dani Castro (Gijón, 24-09-1985) no tiene un currículo tan brillante y tampoco se marca metas a largo plazo. Quiere crecer día a día y nada más que piensa en el Ciudad de Santiago, su actual equipo. El domingo, en el campo del Marino de Luanco, tuvo la ocasión de debutar en Segunda División B. Lo hizo a los pocos minutos de empezar el partido, tras ser expulsado el portero titular Mackay.

Tiene un apellido ilustre, que «pesa bastante». «Mucha gente te recuerda a tu padre una y otra vez. Era un gran portero y puso el listón muy alto para cualquiera. Pero yo no me comparo ni quiero que me comparen con él. Está claro que llevo con mucho orgullo este apellido, pero tampoco pienso en él cuando salgo a jugar. Creo que te exigen más que a otro jugador por ser hijo de quien eres, aunque lo llevé siempre bastante bien», explica.

Reconoce que todo esto incluso le cerró puertas, pero tampoco quiere hablar ahora de este tema. «Mucha gente iba a los partidos para ver si el hijo era tan fenómeno como el padre, pero creo que es injusto comparar a dos personas. Llevar este apellido no me ayudó mucho, la verdad».

Buena relación con su tío

Dani mantiene una «muy buena relación» con su tío Quini, que «tiene su función dentro del organigrama del actual Sporting, pero que en este tema tampoco se metió. El club tomó en su día una decisión y hubo que aceptarla y llevarla lo mejor posible», recuerda el meta del Ciudad tras su salida de Mareo.

El joven portero asturiano podría debutar este fin de semana en San Lázaro ante el filial del Athletic Club de Bilbao en partido de Liga (ya se había estrenado en el once santiagués ante el Lugo en la Copa Diputación).

El portero recuerda su estreno del pasado domingo ante el Marino: «Sales muy frío, sin apenas calentar y en una situación muy difícil, con un penalti en contra y con 0-0 en el marcador, sabiendo que es importante que no nos marquen un gol tan pronto». Al final, el Marino fallo el penalti, aunque ganó el partido.

«Quiero seguir trabajando e ir aprendiendo poco a poco. Ahora estoy muy centrado en el Ciudad y voy a tratar de hacerlo lo mejor posible para ganarme la confianza del entrenador», señala al hablar sobre su futuro en el club.

Inicios como delantero

El sobrino de Quini comenzó su trayectoria futbolística jugando de delantero, en el colegio de San Fernando, en Avilés. Fueron los únicos años que su padre pudo disfrutar, deportivamente hablando, con el tercero de sus hijos. Dani tiene un hermano, que también practicó este deporte, y una hermana. Su padre se retiró justo el año en que él nació (1985).

Luego, pasó al Raíces de Avilés en las categorías de infantil y cadete. Después aterrizó en Mareo y fue juvenil del Sporting de Gijón. Estuvo cedido en el Ceares, en Tercera División, y luego, antes de arribar a la capital gallega, jugó dos años en el Mosconia, en el Siero y una temporada en el filial del Racing de Santander.

Tras un año en el filial cántabro, Dani Castro decidió cambiar de aires: «Llevaba varias campaña en Tercera esperando una oportunidad para subir a Segunda División B. Me llamaron de Santiago para ocupar la plaza de tercer portero y acepté sin pensármelo dos veces. Llegué al Ciudad como tercer cancerbero y con la idea de trabajar duro para ser el segundo y luego tratar de disputarle el puesto a Mackay».