«Es el mayor desafío de mi vida»

El ordense soñaba con ser ciclista «desde los nueve o diez años», pero dice que fracasar no sería un drama y asegura que quiere competir en los Juegos de Londres como triatleta


Consciente de su locura, de su gran travesura que no todos entienden, Iván Raña (Ordes, 1979) saboreaba ayer su triunfo. Ser corredor del Xacobeo Galicia. «Quiero pensar en el ciclismo 24 horas al día. Sentirme ciclista y poder contarle a mis nietos que lo he sido», indica. Tiene el beneplácito de la Federación Española de Triatlón para esta pausa programada. Porque Raña quiere competir como triatleta en los Juegos de Londres. «Buff, estoy un poco loco», resume.

-¿Y qué le dice a los que piensan que es una locura?

-Que era mi sueño. Yo siempre intento hacer lo que siento. Y sentía que tenía que dedicarme al ciclismo, porque si no lo hacía, estaría toda la vida dándole vueltas. Pero es una decisión complicada. A mí, en estos momentos, el triatlón me podría salir muy rentable y me paso a un deporte en el que no sé a qué nivel puedo estar. Pienso que entrenándome y cuidándome puedo ser ciclista, pero de pensarlo a hacerlo hay un buen trecho. Este es el mayor desafío de mi vida.

-¿Cómo se coció esta decisión?

-Llevo mucho tiempo queriendo ser ciclista. Es una ilusión que me persigue desde que tenía nueve o diez años. Pero fue pasando el tiempo, me hice triatleta y cumplí algún sueño, como el de ser campeón del mundo. Después llegó mi época mala y ahora ya estaba de nuevo a buen nivel. Pero el ciclismo siempre ha sido una posibilidad, algo lejano, pero factible por el hecho de que, al menos, conozco un poco de este deporte. Y la idea fue madurando hasta este año. Me dije: «Ahora o nunca». Y fui yo el que me acerqué al Xacobeo. En la última etapa de la Vuelta a España hablé con Álvaro Pino.

-¿Influyó en su decisión la mala época que atravesó usted en el triatlón tras los Juegos de Atenas?

-No. Porque pude tomar la decisión entonces, cuando me encontraba mal a nivel físico. Pero logré superar aquello y creo que esta temporada estaba en el mejor momento de forma de mi vida. Nunca me había sentido tan bien como antes de los Juegos de Pekín, y eso lo sabía la gente que se entrenaba conmigo. El reto del próximo año podía ser intentar ganar el Mundial de triatlón, pero eso ya lo he hecho, por eso opté por otra prioridad, la de ser ciclista.

-Pero sin dejar el triatlón.

-Esa es la idea, intentaré participar en alguna prueba en junio. Y quiero ir a los próximos Juegos. Porque yo tengo clavada la espinita olímpica y espero sacármela en Londres. Aunque, si alguna vez he estado en condiciones de ganar el oro olímpico, era este año.

-¿Su incursión en el ciclismo no dificultará su preparación para Londres 2012?

-Londres es una meta a largo plazo, por lo que creo que la bicicleta no tiene que suponer un inconveniente. Incluso puede ser una manera de mejorar. Otra cosa, sería, por ejemplo, intentar estar arriba en pruebas de triatlón en mayo. Yo ahora mismo soy ciclista, tengo metido en la cabeza que lo soy, aunque conservo mi licencia de triatleta. Creo que perderé algunas cosas de cara al triatlón, pero ganaré otras. Cuando vuelva, seguramente lo haré con más ganas y más relajado, con otra ilusión después del paréntesis.

-Una hipótesis. Va usted como un tiro en el ciclismo. ¿Se despediría del triatlón?

-Si pasa eso, creo que no voy a llorar por el triatlón. Pero, de momento, es muy difícil que suceda.

-Otro supuesto. Usted se atasca en la bici. ¿Ha pensado en eso y en la posibilidad de dejarlo en plena temporada?

-Sí, porque es una posibilidad realista. Álvaro Pino y yo ya hemos hablado sobre esa hipótesis, y de la opción de poder retomar el triatlón en ese caso. Ya he pensado en ello y lo asumiré perfectamente, con naturalidad. No será ningún drama. Porque sé que parto de cero.

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