España se sitúa a un triunfo de la Davis

Jose María Guimaraens

DEPORTES

La pareja formada por Feliciano López y Fernando Verdasco logró toda una proeza en el partido de dobles. Contra pronóstico, los dos zurdos españoles sacaron adelante el enfrentamiento ante David Nalbandián y Agustín Calleri al vencer a los argentinos por 5-7, 7-5, 7-6 (5) y 6-3 en tres horas y 20 minutos. Fue uno de los mejores encuentros protagonizados por López y Verdasco. Pese a que, como el día anterior, España perdió el primer set, acto seguido el binomio doblista estalló en su juego para coronar un triunfo que coloca al conjunto hispano a un punto de adjudicarse por tercera vez la Copa Davis tras los éxitos conseguidos en los años 2000 (Barcelona) y 2004 (Sevilla).

Los restos de Nalbandián durante el primer set, el poderoso saque de Feliciano y el no menos potente servicio de Verdasco fueron los recursos que se notaron más por su efectividad. En cuanto al sentido de la compenetración se refiere, algo fundamental en dobles, si bien al principio respondieron más eficazmente los argentinos, después los españoles supieron sobreponerse a las intimidaciones desde los graderíos para acabar obteniendo un triunfo de gran valor, porque esta victoria deja a España a un punto de ganar el global de la confrontación con los argentinos.

El primer set, que duró 47 minutos, registró un equilibrio casi total entre las dos parejas, hasta que en el undécimo juego Verdasco cometió una doble falta imperdonable, que le costó la pérdida de la manga. Lo cierto es que el segundo período lo zanjaron los dos zurdos aprovechando un fallo de Calleri en un fácil remate por alto, seguido de una volea también maltratada. Para resolver el tercer set fue necesario el desempate.

El tercer set tuvo un desarrollo inesperado. Feliciano y Verdasco llegaron a escaparse en el marcador con un llamativo 5-1, pero no pudieron evitar la igualada a seis juegos. Fue necesario un desempate . 7-6 (5) a favor de Feliciano y Verdasco.

Hasta el quinto juego cada pareja fue ganando su saque. Lo perdió Nalbandián y España no lo desperdició.