El Espanyol se clasificó para los octavos de final de la Copa del Rey tras derrotar con comodidad y con menos sufrimiento del esperado a un Celta (3-0) que dio guerra en el primer cuarto de hora y que se tuvo que resignar después de recibir dos goles en apenas doce minutos.
Un castigo excesivo, pues el Celta fue el que puso más interés. Eso sí, el Espanyol estuvo más práctico, y los gallegos demasiado generosos en defensa en el arranque del choque. El equipo de Pepe Murcia se estiró después de adueñarse del centro del campo e incluso se acercó con peligro a la portería de Cristian Álvarez, pero se quedó sin marcar. Lo peor para el conjunto vigués fue la lesión de Jonathan Vila, aunque, a falta de las pruebas médicas que se realizarán hoy, parece que se queda en un esguince lateral interno.