El Recreativo aguantó la primera mitad, pero Sinama Pongolle los sentenció.
21 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los goles del argentino Sergio Kun Agüero, el portugués Maniche y el francés Florent Sinama Pongolle prolongaron el buen momento del Atlético de Madrid, que batió al Recreativo (3-0) sin apenas dificultades para impulsarse de nuevo hacia la zona alta de la clasificación con otro triunfo en casa.
Después de tres partidos oficiales esta temporada, todos solventados por 4-0, el equipo rojiblanco es incontestable en el Vicente Calderón. Tres victorias, doce goles a favor y ninguno en contra son la carta de presentación del conjunto madrileño ante su público.
El Atlético cuenta quizá con el futbolista más decisivo ahora mismo del fútbol mundial: Agüero. Hoy, apenas cuatro días después de su exhibición en el debut en la fase de grupos de la Liga de Campeones, ofreció otra demostración con un nuevo gol, el quinto en cinco duelos este curso, cuando el partido aún no tenía dueño.
A los ocho minutos, el delantero argentino confirmó la pegada ofensiva de su equipo, muy productivo a balón parado desde la pretemporada. Así llegó el 1-0, en una falta lanzada por el portugués Simao Sabrosa y cabeceada por Agüero. Estaba solo en el área, demasiada permisividad para un ariete casi infalible.
No solo marca goles el Kun, sino que también intervino en todos los ataques rojiblancos de la primera parte. Sus paredes, pases inteligentes, regates o desmarques dieron peligrosidad a cada acción ofensiva del Atlético, con Simao rapidísimo en la banda y la llegada de Maniche a su lado.
Incluso, todo el equipo, a buen nivel en cada posición (Coupet muy atento y acertado en sus salidas, la defensa sin demasiadas dificultades o Raúl García como convincente creador de juego en su regreso al once), disfrutó por momentos con el balón en los pies, de un lado a otro, ante el repliegue de un casi inofensivo Recreativo.
Pese a que el ritmo decayó con el paso del tiempo, el equipo rojiblanco hizo méritos para marcharse al descanso con más tranquilidad en el marcador , pero el conjunto andaluz, en dos ocasiones -ya a los 37 minutos de partido-, rozó el 1-1.
En la más clara no lo logró porque Coupet se cruzó en el momento justo. Su salida ante la amenazante presencia cara a cara de Adrián Colunga, solo en dirección a portería, con la pelota controlada y con el guardameta como último obstáculo hacia el empate, solucionó la única inquietud del Atlético antes del descanso.