El Deportivo afronta la doble cita en Riazor diezmado por las ausencias, causadas por diferentes motivos. Lotina no podrá contar con catorce futbolistas de los que componen su plantilla. El club le da hado permiso a Jairo (que ya no entraba en los planes del entrenador) y negocia la cesión de Taborda y Rodri (por lo que no puede arriesgarse a una lesión).
Además, las selecciones nacionales han dejado al preparador deportivista sin Fabricio Agosto, Julien de Guzmán, Andrés Guardado, Omar Bravo y Xisco.
Pero el problema más grave de los que acucian a Lotina por causa de las bajas es cómo diseñar un once de garantías (más banquillo) para dos encuentros demasiado cercanos en el tiempo. Media docena de jugadores se encuentran en la enfermería y, salvo Ángel Lafita (operado de apendicitis), todos pertenecen a la defensa. Zé Castro y Lopo sufrieron contusiones en el gemelo, el portugués será sometido a una prueba mañana. Manuel Pablo tiene molestias en un dedo de un pie y Pablo Amo todavía debe esperar unos días para recuperar el alta médica.
Además, no hay que olvidar a Antonio Barragán, que continúa con el proceso de recuperación de su lesión en la rodilla, sufrida la pasada temporada.