Los impagos en el Deportivo tienen su último precedente público el año pasado, con Caparrós todavía en el vestuario. El día 7 de febrero, el capitán Manuel Pablo, en nombre de todo el plantel, salió a la palestra para denunciar la situación y presionar a Lendoiro para que pagase sus deudas.
El canario explicó que el club no les había abonado el sueldo correspondiente a diciembre y enero, un impago del tramo federativo de los contratos. El Deportivo les ofreció la posibilidad de percibir ese dinero mediante pagarés que no se podían cobrar hasta junio.
«No hemos cobrado y le he pedido a alguien del club que por lo menos tengamos algo de información. Vamos a esperar cuatro o cinco días y después, si hay alarma, que la apaguen ellos (los responsables del Deportivo)», dijo entonces el capitán. A lo que añadió el todavía blanquiazul Aldo Duscher: «Si no pasa nada, tomaremos alguna determinación en el vestuario. Nunca hubo tanto retraso para cobrar como ahora».
Al día siguiente, el Deportivo, puesto en evidencia por la plantilla, pagó lo correspondiente al mes de enero, pero no todo diciembre. Los jugadores recordaron en ese momento que Lendoiro debía aún derechos de imagen, el mismo concepto por el que ahora reclama Sebastián Taborda.