A la portería blanquiazul le caen todos los palos

La Voz

DEPORTES

El error de Dudu Aouate en el minuto cuarenta y nueve del último encuentro de Liga y que le costó al Deportivo una derrota en Zaragoza (0-1) supone el último de una larga lista de desaciertos en la portería blanquiazul tanto dentro como fuera del terreno de juego y que incluyen errores tanto de competición como de convivencia, como la agresión de Gustavo Munúa al meta israelí.

Miguel Ángel Lotina no ha dado con la tecla correcta bajo los tres palos y terminará la temporada tal y como la comenzó, con el internacional israelí como titular. El ex cancerbero del Racing de Santander ha sido el que más ha jugado en este curso (veinticuatro citas, con veintisiete goles encajados). Su actuación fue irregular durante más de una docena de partidos y el colmo llegó contra el Osasuna, cuando también en el tiempo añadido, Aouate cometió un error que costó los tres puntos.

El técnico decidió dar un golpe de timón y alinear a Munúa contra el Barcelona en el Camp Nou, a pesar de que aseguró que un jugador no pagaría por un error puntual. Se trataba, pues, del castigo a toda una trayectoria de inseguridad. El uruguayo alcanzó cuatro titularidades y recibió seis goles

No daba demasiada tampoco el charrúa, a pesar de que sus comienzos invitaron al optimismo. Cuatro encuentros después, echaba por tierra su titularidad al agredir dentro del vestuario a Aouate generando un problema de orden interno que todavía colea.

Lotina optó entonces por echar mano del filial. Fabricio (seis partidos, diez goles) tuvo que madurar a marchas tan forzadas que se le sometió a una presión que acabó pasándole factura.

Con los dos porteros de la primera plantilla apartados por pelearse (y uno incluso encausado por la justicia), el equipo no conseguía salir del pozo de los puestos de descenso y tampoco Fabri encontró el acomodo necesario para su progresión. Se estrenó el 13 de enero contra el Villarreal (4-3) y dejó de jugar un mes después, tras finalizar el partido contra el Recreativo de Huelva (3-2).

Lotina argumentó en su momento que el vestuario le pidió que jugase uno de los dos porteros profesionales en nómina, «por el bien del equipo». Era un momento en el que la Segunda División soplaba en la nuca deportivista. Regresó Aouate y Munúa fue el primero en habitar la grada. Después, Fabricio dejó el banquillo del primer equipo por la titularidad del Fabril y hasta ayer.