«¿Y cuándo llega el Barça?»

DEPORTES

Las ausencias de los astros culés más brillantes restaron glamur y capacidad de convocatoria a las puertas del hotel donde se alojaron durante su estancia en la ciudad

26 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Un arreón final de unas cien personas dio algo de lustre a una espera que tenía toda la pinta de terminar en chasco. Cincuenta personas soportaron el calor durante una hora, llorando la ausencia de sus ídolos. Las camisetas eran de Messi (de azulgrana y de albiceleste), de Ronaldinho y del Boca Juniors. La pregunta reiterada: «¿Y cuándo llega el Barça?». Hay culés en A Coruña que todavía se lo preguntan, señalando a los que se quedaron allá en Barcelona.

Y es que ayer la clasificación mostró toda su crueldad con el conjunto azulgrana. Sin opciones de Liga, a las puertas del hotel se concentraban varias decenas donde antes se reunían algunas centenas. Al menos, ondeaban dos banderas, sin mucho entusiasmo, por cierto. Nadie sabe lo que hubiese sucedido si la niebla no cae sobre la ensenada del Orzán momentos antes. Hoy por hoy, la playa coruñesa resulta mucho más atractiva que el Fútbol Club Barcelona. Contraprogramar a los veteranos del Dépor tampoco es una buena idea si lo que se pretende es crear afición.

A las siete y media aterrizaba el rival del Deportivo en el aeropuerto coruñés y la plantilla azulgrana tardó más de una hora en alcanzar sus habitaciones. Lo hizo sin demasiada complacencia con los allí congregados, a pesar de los grititos adolescentes y los golpes en los cristales que hacían de paredes, intentando llamar la atención.

El autobús escupió a los suplentes de los que tienen que jugarse la Champions y que para algunas eran ya campeones. Rijkaard sigue teniendo su público, Deco es ya una estrella de serie B que recoge lo que algún día sembró y Henry tampoco alcanza los niveles de anteriores delanteros barcelonistas. Márquez y Puyol rompieron corazones en treinta segundos y de una manera que pone en duda cualquier criterio a la hora de decidir ídolos.

Pero quien se llevó el liderazgo en el gritómetro femenino fue Bojan. Junto a alguno de los que esta vez no saldrán en la foto, está llamado a ser el mediático del futuro Barça.

Sin embargo, ninguno de ellos se frenó ni por un instante para firmar un autógrafo o sacarse una fotografía con el barcelonismo coruñés.

Para terminar, Rijkaard ofreció una absurda conferencia de prensa que evitó tomarse en serio.