Un estudioso de la teoría del fútbol con sobrada experiencia en los banquillos como titular

La Voz

DEPORTES

11 mar 2008 . Actualizado a las 02:32 h.

El cargo de primer entrenador no le resultará nada extraño a Antonio López Habas (Pozoblanco, Córdoba, 1957). De hecho, la dirección técnica ha sido su modo de vida a los largo de muchos años hasta que se enroló en la aventura viguesa como perpetuo segundo. En teoría, porque al final, cuando nadie lo pensaba terminará asumiendo un rol estelar al frente del banquillo celeste.

López Habas comenzó su andaduda como entrenador en el Atlético Madrileño (el filial rojiblanco) pasando después a vivir su primera experiencia como segundo. Fue en la selección de Bolivia como asistente de Xabier Azkargorta. Con el combinado andino vivió su único Mundial en el año 1994, en Estados Unidos.

Más tarde cogió las riendas de la selección como primer entrenador y en su etapa inicial la llevó a los cuartos de final de la Copa América (1995). Dos campañas después, subió el listón y disputó la final del torneo, quedando en el segundo puesto. Además, dirigió al club Bolívar y se alzó con el título de Bolivia.

En medio de la aventura americana, hizo su primer acto de aparición en un equipo profesional español en el Lleida, al que dirigió en Segunda A. A finales de los noventa, optó por regresar definitivamente a España. Vivió un breve y poco afortunado período en el Sporting, también en la categoría de plata. Después, en el 2001, recaló en el Valencia, donde fue ayudante de Rafael Benítez, director técnico. En la temporada 04/05, desde febrero, fue primer entrenador, en lugar de Claudio Ranieri. El Tenerife fue su última aventura, quizás la más triste de toda su carrera. Apenas duró un suspiro.

En su etapa de jugador se había enfundado la elástica de Sevilla, Murcia, Burgos, Atlético de Madrid y Córdoba.

Llegada a Vigo

El verano pasado Antonio López llegó al Celta para entrenar. Con el cargo de segundo, con una excelente remuneración, pero para cubrir las carencias ?ya detectadas de Stoichkov?. Tras la destitución del búlgaro perdió cierto protagonismo en el trabajo de campo al asumir López Caro todas las funciones.

Su fama de buen estratega y de estudioso de la parte táctica del fútbol le permitieron seguir apareciendo con evidente protagonismo en el día a día del equipo. Por supuesto dentro del campo, porque salvo en la presentación Antonio López siempre ha rehusado a la prensa. No ha concedido una sola entrevista a lo largo de ocho meses en Vigo.

Ahora debe dar el salto al primer plano. A su favor juega el conocimiento del equipo (es el técnico que más tiempo lleva con la plantilla) y quizás que ya muchos comiencen a dar la temporada por perdida. Su primer objetivo debe ser recuperar el espíritu de equipo y ordenar las ideas del colectivo de cara al partido con el Albacete, en donde tendrá que buscar un triunfo balsámico para el celtismo. Quizás en contra pueda jugar el papel de todo segundo entrenador, siempre mucho más próximo a los problemas de los jugadores que el primero, más aislado.

Para Antonio López estas catorce jornadas serán además una nueva reválida y otra oportundidad en el mundo del fútbol. Hasta la fecha no le han ido las cosas demasiado bien como entrenador en Segunda División pero ahora tiene la oportunidad de mejorar la estadística. Si consigue el milagro del ascenso se llevará todas las flores. Si el equipo se queda en Segunda tendrá la misma responsabilidad que el resto de los componentes del plantel. Tiene poco que perder.