El equipo responde al apoyo de la grada de Riazor

P. G.

DEPORTES

Después del ambiente que se respiró en el estadio de Riazor el pasado sábado, digno de las grandes noches de Liga de Campeones, queda más claro que nunca que el equipo responde con creces cuando la grada reclama concentración, compromiso, rendimiento.

Cinco semanas después del hermanamiento oficial entre la plantilla y la afición, con motivo del encuentro contra el Valladolid (3-1), la pasión sigue vigente. Entonces, el peregrinaje de acompañamiento al Deportivo comenzó en el mismo hotel de concentración y se culminó con una ovación de gala al regreso de Juan Carlos Valerón. El Flaco es el símbolo de la resurrección, pero el verdadero artífice del éxito en las últimas semanas es el deportivismo, plantilla mediante. Las banderas y las pancartas de apoyo se han convertido en habituales casi tanto como lo eran en las épocas de la Liga de Campeones.

Los rivales y los colegiados perciben la presión que se transmite desde la grada y desde el día del Valladolid (que cayó derrotado con claridad y contundencia), han caído dos equipos visitantes en Riazor (Espanyol y Sevilla) y se ha cosechado un empate más, contra el Getafe.

Estos resultados logrados gracias al apoyo de la afición han venido a romper la mala racha que mantenía el Deportivo en Riazor y que lo había anclado a los puestos bajos de la clasificación.

La próxima cita del Deportivo en su campo es contra el Real Madrid, rival enconado en los tiempos modernos, de manera que el apoyo de la grada blanquiazul además de estar casi garantizado, será más importante que nunca.