Otro giro en la crisis de los porteros

A. A.

DEPORTES

Aouate, probable titular, regresa a la lista después de un mes y medio, Fabricio será suplente y Munúa, que admite estar «un poco caliente», verá el partido en la grada

24 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Nuevo cambio de roles en la portería. Munúa, que era suplente verá el partido desde la grada, Fabricio, hasta ahora titular, se sentará en el banquillo, y el defenestrado Aouate, desaparecido de las convocatorias del Deportivo desde el comienzo de la crisis de los porteros, recupera la titularidad por decreto de Lotina.

El técnico da una vuelta de tuerca más a un asunto escabroso que se manejó mal desde el primer momento. Así justificó ayer en la sala de prensa este nuevo giro: «Cuando han vuelto al grupo [Aouate y Munúa], dije que eran dos más, que iba a contar con ellos cuando lo creyera oportuno, que iba a hacer lo mejor para el equipo, y en este momento considero que debe ir Aouate».

Aunque Lotina no se pronuncia sobre el rendimiento de sus guardametas, da la impresión de que no está contento con el de ninguno. Aouate empezó jugando esta temporada, pero perdió la titularidad después de varios fallos clamorosos.

Munúa fue su sustituto desde el partido del Camp Nou, sin ofrecer tampoco una gran sensación de seguridad. El experimento duró cuatro partidos, porque la agresión del uruguayo a su compañero israelí los dejó a los dos fuera del grupo.

Fabricio tomó entonces la alternativa y se hizo patente el interés de Lotina por darle la oportunidad a un joven en el que tiene puestas grandes esperanzas. Pero la presión por la manera en que accedió a la titularidad y la difícil situación por la que atraviesa el equipo pudieron con su juventud. Fabricio tiene mucho futuro, pero Lotina necesita presente. Aouate vuelve a ser su primera opción.

El israelí vuelve después de un mes y medio en el ostracismo, pero ayer no quiso hacer declaraciones. Sí las hizo Munúa, que no ocultó su contrariedad por la nueva situación, aunque quiso ser respetuoso con el técnico y sus compañeros: «Somos tres porteros y respeto las decisiones del míster. No me ha explicado nada, porque, por lo general, nunca habla con los jugadores, pero estoy muy tranquilo con mi trabajo y, por suerte, puedo mirar a la cara a cualquier persona, inclusive el técnico, y eso es lo que a mi me deja más tranquilo en la vida. Es verdad que nunca gusta estar fuera del plantel y obviamente no me voy contento, porque, si no, estaría mintiendo. Me voy un poquito caliente, un poquito mal, pero bueno, no hay que bajar los brazos».

Gustavo Munúa evitó comparar esta situación con otras en las que también le tocó quedarse fuera de las convocatorias, como sucedió durante la etapa de Joaquín Caparrós en el banquillo del Deportivo. «Son situaciones difíciles -admitió- pero la otra era diferente. Ahí ya sabía que hiciera lo que hiciera, yo no... Era otra cosa. Esto es distinto y estoy muy tranquilo. Estas cosas duelen, claro. No estar en el equipo siempre duele y no hay que esconderlo, pero hay que ser fuerte y seguir entrenándose».

Ahora apuesta por sumar en beneficio del grupo: «Intentaré apoyar desde la tribuna. Pertenezco al Deportivo y quiero tener un respeto muy grande a esta camiseta, como he tenido siempre».