El eterno Maldini, milenario

Rubén Ventureira

DEPORTES

El capitán del Milan alcanza los mil partidos oficiales y sueña con retirarse el próximo mayo levantado su sexta Copa de Europa, que sería su título 27

18 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Rijkaard entrena al Barça. Donadoni, a la Squadra Azzurra . Van Basten, a Holanda. Gullit intenta reflotar desde el banquillo a los Galaxy de Beckham. Y Ancelotti es el técnico milanista. Estos cinco jugadores figuraban en la alineación titular del Milan que se proclamó campeón de Europa en 1989. Fue la primera orejuda de la era Sacchi. Solo un integrante de aquel once ganador sigue en activo: el eterno Paolo Maldini, quien soplará 40 velas el próximo junio.

El Milan colgará su dorsal, el 3, al final de la temporada. Se va Il Bello . Pero antes de marcharse quiere seguir dando brillo a su palmarés, ya el mejor de todos los que han vestido la elástica milanista. Moscú, 21 de mayo 2008: esa sería la fecha de la despedida perfecta, la de su novena final de la Copa de Europa. En caso contrario, el adiós sería tres o cuatro días antes, contra el Udinese, en San Siro, en la última jornada de la Serie A.

Precisamente contra el Udinese empezó todo. Un 20 de enero de 1985. Ese día debutó con el Milan, a los 16 años, Paolo Maldini, que acaba de ser noticia por superar los mil partidos oficiales: 861 con su club, 126 con Italia A y 13 con el equipo olímpico italiano.

A Maldini se le puede medir con más números, los de su excelente palmarés. Siete ligas italianas (1988, 1992, 1993, 1994, 1996, 1999 y 2004), una Copa de Italia (2003), cinco Ligas de Campeones de Europa (1989, 1990, 1994, 2003 y 2007), dos Intercontinentales (1989 y 1990) un Mundial de Clubes (2007), cinco Supercopas de Italia y otras tantas de Europa. Le falta y le faltará un título con la zamarra azul eléctrica. Estuvo cerca: la puntería de Brasil en los penaltis de la final del Mundial 1994 (en la que el técnico era su padre Cesare) y aquella remontada de Francia en la final de la Eurocopa 99 se lo impidieron. Dejó la selección tras el famoso atraco en Corea, y cuatro años después Italia ganó el Mundial.

Sin Balón de Oro

A nivel individual, le falta el Balón de Oro, lo cual es un desprestigio... para el Balón de Oro. Maradona pidió que se lo diesen en el 2003, cuando hubo una especie de campaña mundial para honrar a Paolo. Pero quedó tercero. Maradona, el único jugador capaz de superar al 3 milanista en su época dorada (según Baresi) y el mismo que en su biografía dejó escrito: «Maldini se equivocó de profesión. Debió ser actor. Es demasiado lindo para jugar a la pelota».

Pero también se le puede medir sin números. Elegancia gala, colocación italiana y potencia alemana se combinaban en un diestro que resultó un lateral izquierdo portentoso, adornaban un físico privilegiado también de cabeza para abajo. Que la Quinta del Buitre no levantase una Copa de Europa tuvo mucho que ver con Maldini, que siempre consiguió amargar las noches a Míchel.

Cuando perdió una marcha, se reconvirtió en un excelente central. Pero el tiempo pasa hasta para el eterno Maldini: la pasada temporada fue suplente un par de veces por decisión táctica por primera vez en su carrera. No alzó la voz. No tendría sentido que lo hiciese a estas alturas un jugador que ha sido expulsado un par de veces y al que no se le recuerdan piques con técnicos, compañeros e incluso rivales. Este milanés simboliza los grandes valores del fútbol añejo: fidelidad a la camiseta, compromiso profesional y exquisita deportividad. Hace poco le preguntaron qué herencia dejará al fútbol. Esto respondió: «El respeto absoluto por el deporte y los adversarios».

Libre de lesiones

Respetado hasta por las lesiones (no ha tenido ninguna grave en toda su carrera), una inflamación crónica de los tendones de la rodilla izquierda le ha dado la lata en las últimas temporadas: «El placer por jugar al fútbol siempre ha ganado a las molestias, pero el dolor va aumentando», declaró tras alzar el último Mundial de Clubes. Sweet Years se llama la marca de ropa que ha creado y es de lo más chic en Italia. Dulces años. Los ha vivido. Hace unas semanas designó heredero deportivo: Sergio Ramos. Mientras, Maldini III se curte en los alevines del Milan. Así ha bautizado la prensa a su hijo Christian, lateral izquierdo, el continuador de una saga que inició Cesare (quien alzó la primera Copa de Europa del Milan) y continuó Paolo. Pero no colguemos todavía el 3. No retiremos a Maldini antes de tiempo. Esperemos al 21 de mayo. Quizá ese día levante su sexta Copa de Europa, iguale el récord de Gento y nos deje a todos como tantas otras veces: sin palabras.