Tsonga frena en seco a Rafael Nadal

José María Guimaraens

DEPORTES

25 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Tsonga, que a partir de ahora será muy conocido, consiguió ayer frenar en seco a Rafael Nadal en la primera semifinal del Open de Australia. El francés alcanzó inesperadamente la final después de humillar al español en una asombrosa actuación.

Jo-Wilfried Tsonga (38) vive en Melbourne Park los momentos más felices de su corta carrera tenística. Con su decimoséptimo saque directo fulminante cerró el duelo contra Nadal (2) que suponía su acceso a la final del Open de Australia. Tsonga noqueó al español con un contundente 6-2, 6-3 y 6-2 en una hora y cincuenta y siete minutos de juego. El público australiano no dudó en llamar a este sensacional jugador Tsunami Tsonga por la fuerza devastadora de su juego, con golpes que movieron la bola a más de 200 kilómetros por hora.

El joven francés demostró su poderío como sin darle mayor importancia a su tenis. Sobre la pista ejerció un dominio apabullante frente a un Nadal incapaz de encontrar la adecuada fórmula de respuesta. Tsonga atacó inmisericorde con sus derechas cruzadas, con un revés de altos vuelos, con ocho voleas-dejadas que asombraron por su precisión y con su servicio de múltiples revoluciones.

Tsonga arriesgó por sistema con tiros a los ángulos. Cometió 27 errores no forzados frente a los 12 de Nadal porque su juego entrañaba más compromiso. Con 49 golpes ganadores puso de manifiesto su claridad de ideas para la ofensiva, mientras que el español anduvo romo en el acoso con solamente 13 golpes vencedores.

Está claro que fue la semifinal de la humillación. Tsonga se tomó cumplida venganza del displicente trato recibido de Nadal en Wimbledon, cuando coincidieron en un entrenamiento compartido. Además de coronar el triunfo con un saque directo, hasta cuatro juegos los anotó el tenista galo con otros tantos aces.

Por instantes llegó a dar la sensación de que al ser puesta en danza por Tsonga, la bola volaba a más de mil por hora. Eric Winogradski, entrenador de Jo-Wilfried, había recomendado a su discípulo no perder la calma. Tsonga cumplió a rajatabla el consejo para dedicarse a buscar la manera de anotar sus puntos. Aunque Nadal no volvió nunca la cara, lo cierto es que llegó a verse excesivamente presionado.

«Es un sueño. Me ha gustado sobre todo de mi juego, el revés, el saque y la dejada. He dado lo mejor de mí sobre la pista. Ha sido ridículo», manifestó Tsonga. «Sentí que había una energía que me empujaba, qué placer sentí, es fabuloso. La táctica consistía en no dejarle terreno a Nadal y presionarlo mucho para que cometiera errores y creo que mi objetivo se cumplió», siguió diciendo el galo. «Vuelvo al circuito con una gran motivación y deseoso de subir», dijo.