Siempre que aparece la falta de gol en un equipo, como es el caso del Deportivo actual, se pone de relieve el asunto de las rachas de los atacantes, una cuestión discutible que eleva a una categoría decisiva el elemento suerte.
-Es que es así. Las rachas son un elemento clave para los delanteros. Sé que va a llegar la mía, está cerquita. -¿Está al cien por cien? -Sí, yo casi, casi, casi estoy. Lo bueno es que ahora me voy con mi selección para jugar 90 minutos. Eso es lo que me va a dar más chispa. -Llama la atención lo de su lesión. Lo que parecía un tema menor se ha convertido en algo más complicado. -Me ha costado más de lo que creía. Se decía que era una pequeña intervención, pero después perdí masa muscular, ritmo y forma. Ahora lo que necesito es recuperar ese ritmo. Me he tirado bastante tiempo sin cogerlo, pero creo que ya estoy mucho mejor. -¿Qué le parece eso de ver al fin en los partidillos a su amigo Valerón? -Es un motivo de satisfacción. Sé lo que está pasando, es un amigo y le deseo lo mejor. Para nosotros, los delanteros, sería un chollo que volviese. -De momento juega con el peto amarillo, bien visible para que nadie lo toque. -Sí: ja, ja. No lo puede tocar nadie. El Flaco es un cascarón de huevo y hay que protegerlo. Que vaya con calma.