El Santiago Bernabéu fue injusto con el Deportivo. Lógico, pero injusto. El conjunto coruñés perdonó y decidió la calidad. Como tantas otras veces. La aventura de complicarle la vida al discreto líder de la Liga española se quedó en un loable intento de ser fiel a sí mismo: buenas maneras y mejores intenciones. El conjunto coruñés inauguró el marcador al mejor estilo de Caparrós, con un pelotazo de Aouate que escarbó en las miserias defensivas del Madrid, repitió en forma de penalti la ingenuidad que siete días antes ya había cometido frente al Valencia y cayó víctima del efecto Guti, en las dos únicas ocasiones en las que el madridista se acercó al área coruñesa.
Al Madrid le falta orden, concreción y continuidad; tanta rotación ha despojado de identidad a un líder que ruboriza a una competición del prestigio de la Liga española. Ni con el regalo de Guardado acertó el Madrid a apropiarse del partido. Pero el Dépor no supo aprovechar las dudas rivales, ni los silbidos con los que la parroquia local obsequió en la primera parte la falta de ideas de su equipo. No le sobró conformismo al grupo de Lotina, pero sí le faltó decisión, ese impulso necesario para perder el respeto al coliseo blanco y buscar sin miedo la portería de Casillas.
Sensación de superioridad
El Dépor se sabía la lección. Frente a un Madrid deslavazado, sin identidad ni orden, tapó los caminos a Guti, el único blanco capaz de dibujar algo coherente. Bien por el trabajo de De Guzmán y de Sergio o porque se empeñó en arrancar desde muy atrás, el delineante blanco facilitó el trabajo de un Deportivo que se fue al vestuario con la sensación de haber sido mejor que su rival, algo que ni es una novedad ni tampoco supone una garantía de éxito. Con anterioridad, ya el Almería, el Betis y el Recreativo habían superado en juego al Madrid, pero los tres se fueron del Bernabéu con una derrota. Virtudes de los grandes.
En los primeros minutos de la reanudación, Guardado y Juan Rodríguez tuvieron la posibilidad de plasmar en el marcador la superioridad, pero uno y otro desperdiciaron las mejores ocasiones deportivistas. Dicta el tópico que lo que perdonas lo pagas. Y el Dépor lo pagó, incluso de forma cruel y cuando la presencia de Bodipo sobre el campo anunciaba una mayor ambición, y después de reducir el peligro rival a las faltas al borde del área o a las posibilidades a balón parado de Sergio Ramos.
Aparición de Guti
En la primera ocasión en la que el centro del campo coruñés se olvidó de Guti, el Real Madrid desequilibró el partido. Un pase entrelíneas que el centrocampista madridista repitió diez minutos después. En un par de latigazos, asunto resuelto, con fútbol de verdad.
El Deportivo se va del Santiago Bernabéu con la cabeza alta, pero con una derrota preocupante, porque enfrente se encontró un rival endeble y por una simple cuestión aritmética: ocho puntos en nueve jornadas. Defectos del resto.